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Vancouver

Qué visitar en Vancouver. Nuestros lugares imprescindibles y más …

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Si hay un lugar donde la preservación y el amor por la naturaleza tiene una larga tradición es en Vancouver. No es de extrañar que aquí naciese Greenpeace, en 1971.

En la provincia de British Columbia, junto al Océano Pacífico, al sudoeste de Canadá, Vancouver se encuentra protegida de las extremas condiciones meteorológicas con un clima templado todo el año gracias a ser una gran isla: Vancouver Island.

Es en Granville, lo que es ahora el famoso barrio de Gastown, donde se forma el primer asentamiento de la ciudad más allá de sus primeros pobladores: los First Nations. A partir de aquí veamos qué visitar en Vancouver para descubrir y contaros nuestros lugares imprescindibles … y algo más.

 

Texto y fotos por © José Manuel Beltrán.

 

Sinceramente … aunque tal y como hacemos en todos nuestros viajes habíamos preparado previamente nuestra propia guía de viaje, no pensábamos que nos encontraríamos tan a gusto en esta ciudad, y lo fácil que es -de inmediato- vivirla y disfrutarla. Tan solo hace falta … dejarse llevar, salvo para una cuestión claro: los horarios. Sobre todo los de cierre de establecimientos y restaurantes. Lo son a una hora mucho más temprana que la europea, y no digamos que de la española. ¡Vamos que la primera noche, por este detalle, nuestra cena se realizó en nuestra suite del Rosedale on Robsongracias a la compra en un supermarket 24 horas!

La lista de nuestros lugares imprescindibles es una parte de aquellos que visitamos durante los cuatro días de nuestra estancia en Vancouver, procedentes de Seattle. Un cómodo viaje en avión, a pesar del retraso de más de 2 horas de American Airlines en el aeropuerto de Seattle, nos hizo llegar en taxi (casi parecía un coche particular tipo limusina) en poco más de 20 minutos desde el aeropuerto de Vancouver hasta el hotel. Avanzaba ya la tarde y, aún así, preferimos salir a pasear.

Al encontrarse a muy pocos pasos del hotel comenzamos con nuestro primer objetivo, y lugar imprescindible para conocer Vancouver. ¡Preparados … pues empezamos!

El famoso Steam Clock cumple puntualmente su función al lanzar vapor de agua cada 30 minutos.



1.- El reloj de vapor del barrio de Gastown. El Steam Clock.
Imagen nocturna del reloj de vapor, el Steam Clock.

El barrio de Gastown se localiza en la parte más antigua de la ciudad. Recorrer sus calles, donde la altura máxima permitida a sus edificios es de cuatro alturas, es retrotraerse a su pasado victoriano. Son muchos los pequeños comercios, tiendas, boutiques y cafeterías que le dan un encanto especial a sus calles, con aceras generosas para pasear y mucha arboleda.

Y una de sus atracciones principales, el Steam Clock, al que ya le dedicamos un artículo donde te contamos todas sus curiosidades y que puedes consultar aquí, lo localizas en la calle Water, en pleno centro de Gastown.
Este reloj de pie, de estilo totalmente victoriano aunque fabricado en 1.977, hace brotar vapor de sus chimeneas para anunciar las medias y las horas. Se ha convertido en un icono para la ciudad de Vancouver y un lugar imprescindible para visitar.


2.- Pasear, comer, beber ... y comprar en Robson Street.


De un extremo a otro de la ciudad, desde Place Stadium hasta Stanley Park, pasear por Robson Street, antes también conocida como Robsonstrasse, por la cantidad de negocios alemanes que aquí se instalaron, es tomarle el pulso a la ciudad. En esta avenida, la calle comercial más antigua de Vancouver, es posible encontrarse a quienes van a su oficina; a los que en ropa de deporte se encaminan a realizar su actividad; a quienes van de compras; a los lugareños de procedencia asiática degustando una sopa de fideos ...

En el terreno de las compras, aquí se dan cita todas las mejores firmas internacionales. En ella y en sus calles aledañas, bares, restaurantes, clubes, música y teatros para el ocio. Consumas o no consumas (lo cual ya es difícil) Robson Street es uno de los lugares imprescindibles de conocer si visitas Vancouver.


3.- Pasear por el barrio de Chinatown de Vancouver.
La clásica entrada a los barrios chinos. Chinatown en Vancouver. (Pulsar para ampliar)

Nada más atravesar la Milenium Gate (Puerta del Milenio), arriba en la foto, en el cruce entre las calles West Pender y Taylor, te das cuenta de la multiculturalidad de Vancouver. Para ratificarlo solo es necesario acercarse al barrio chino de la ciudad. Situado entre el majestuoso Distrito Financiero y el más clásico barrio de Gastown, pasear por sus calles es tener la impresión que has cambiado de continente, y no es solo por el colorido y la forma de engalanar sus fachadas y comercios.

Dicen que es este el segundo, o el tercer, mayor barrio chino de toda Norteamérica, habitado ya por esta comunidad desde 1.885. Sin que sepamos que hubiese "efecto llamada", fueron los aserraderos, las minas de oro, la construcción del ferrocarril y otros muchos trabajos, los que más demandaban mano de obra en el desarrollo de la ciudad. Curiosamente la comunidad china fue -y sigue siendo- la más importante para estos quehaceres.
Nosotros disfrutamos de la comida china en uno de sus múltiples restaurantes, aunque tampoco te puedes perder los sonidos y los aromas de sus calles. Y, hablando de calles, anota las de Pender y Keefer. En ellas, y sobre todo en las tardes de verano, su mercado nocturno al aire libre es digno de visitar.


4.- El Parque y los Jardines Clásicos Chinos del Dr. Sun Yat-Sen.
La armonía y la placidez del estanque contrasta con los cercanos rascacielos. (Pulsar para ampliar)

Este precioso jardín, construido entre 1.985 y 86 para la Expo de este último año que se celebró en Vancouver, tiene la característica de ser el primer jardín chino al completo construido fuera de China.

El Dr. Sun Yat-Sen se marcó el objetivo de reforzar y ampliar el conocimiento y la forma de entender la cultura china dentro de la mentalidad occidental en la comunidad local. Es así que estos jardines reciben su nombre en honor a él. Como suele ser habitual en casi todos los jardines chinos se trata de conseguir en su planeamiento un equilibrio entre los contrastes y la armonía; en este caso acorde a principios filosóficos del Taosim y el Feng Shui. Yo no llego a tanto, y si tengo que decir que los jardines son muy acogedores.
Hay una zona de parque de acceso gratuito y otra, la referida a los jardines, en la que es necesario pagar entrada.


5.- Disfrutar con los Vancouver Canucks previo a un partido en el Roger Arena.

Seguidores de los Vancouver Canucks preparados para el partido final de la serie de la NHL

Nuestro hotel, El Rosedale on Robson Suite, del que ya os contamos nuestra experiencia aquí, se encontraba muy cerca del Roger Arena, lugar donde los Canucks disputan sus partidos de hockey sobre hielo (NHL), deporte nacional por antonomasia. Es verdad que no pudimos acceder al recinto junto a ellos, y no por el elevado precio de las entradas sino por estar todas las localidades ya agotadas, en uno de los partidos de las finales de la Stanley Cup ante Boston, y que finalmente terminarían perdiendo en la serie.

Sin embargo, si disfrutamos en la calle de las horas previas en un ambiente realmente festivo donde se apreciaba claramente el orgullo de llevar la camiseta con los colores del equipo de su ciudad. Nos trataron de maravilla y con el mayor de los respetos, asombrándose de como dos españoles se encontraban allí, perdidos, en este fabuloso ambiente.
Nota. Esa misma tarde del partido salíamos en tren con el AMTRAK hacia Seattle. En el trayecto estuvimos siguiendo la evolución del partido. Una vez llegamos a nuestro hotel en Seattle, las noticias de la TV eran terribles. Los Canucks habían perdido el partido, y por lo tanto la opción al título de la NHL, y parte de esos mismos seguidores habían ocasionado gravísimos disturbios en la ciudad.


6.- Deleitarse en Granville Island con su mercado de alimentos frescos.

Entrada a Granville Island, otro peculiar barrio de Vancouver. (Pulsar para ampliar)

Sí, nosotros también somos de esos bichos raros que nos gusta visitar los mercados de los lugares a donde viajamos. Y, sin ninguna duda y ya no solo por el mercado, esta es una de las visitas obligatorias si te encuentras en Vancouver.

Grandville Island, es una isla natural situada en False Creek. Se puede llegar a ella de dos formas: en ferry (hay dos compañías) y también en autobús. Por supuesto también en coche pero, dado que no fue necesario alquilar ninguno, optamos por otro de nuestros medios de locomoción preferidos: el transporte público, es decir, el bus número 50.

Sin lugar a dudas, Granville Island es otro de los barrios históricos de Vancouver y que ha sido recuperado pasando de ser un barrio industrial en decadencia a una de las mayores atracciones de la ciudad con su mercado de alimentos frescos. Existen también gran variedad de tiendas de artesanía, galerías de arte moderno, y hasta talleres que se alinean en las calles peatonales. Otra opción interesante: disfrutar de una cata de cervezas y ver cómo se hacen en la Granville Island Brewery (fábrica de cervezas), antes de comer en cualquiera de sus coquetos restaurantes o de relajarte escuchando la música callejera.


7.- El Science World, el museo de ciencia interactivo para los amantes de la ciencia y la tecnología, el Onimax y Canada Place.
Precioso skyiine donde se aprecia la cúpula geodésica de 47 metros del Museo de Ciencias de Vancouver, diseñada para la Expo 86 y que es el emblema de la ciudad. No me pude resistir. Mi foto es mucho peor a esta de Harold Spierenburg / Age fotostock. (Pulsar para ver original)

El Canada Place es el gran pabellón multiusos, que se utiliza para ferias, exhibiciones y eventos a gran escala en el Centro de Conferencias y Exposiciones de Vancouver (Vancouver Conference and Exhhibition Centre).
Esta extensa área es uno de los sitios más fotografiados de Vancouver, y es fácilmente reconocible por sus cinco altas velas (el edificio entero adopta la forma de un enorme barco). Aquí atracan los grandes barcos de cruceros y, como está abierto al público, lo más sugerente es andar hasta el final del muelle de forma gratuita, para obtener unas excelentes vistas.l

Rodeado por el Creekside Park, visible desde el BC Place, un poco más al sur del Rogers Arena y de los jardines chinos, Science World. Decirte que por supuesto esta no es una visita solo para los más pequeños. Los experimentos y las actividades que se muestran en este impresionante complejo son apropiados para todas las edades, y más si eres un amante de la ciencia y la tecnología.
La vista exterior de esta construcción esférica es realmente bella, y si a eso le sumamos la iluminación por la noche entonces nos parecerá sorprendente.


8.- Descubrir la Catedral del Santo Rosario.

Fachada de la bonita catedral de Vancouver, la del Santo Rosario. (Pulsar para ampliar)

En pleno centro metropolitano de la ciudad, más en concreto entre las calles Dunsmuir y Richards, nos encontramos con esta pequeña pero muy bonita catedral de estilo francés y gótico tardío. Construida en 1.900, lo es en el mismo sitio y sobre los restos donde antes existía una iglesia con el mismo nombre.
En su interior destacan sus preciosas 21 vidrieras, y nosotros tuvimos suerte de escuchar la música procedente de su también reconocido órgano. La iglesia se queda pequeña rodeada de elevados edificios a su alrededor, excepto en su parte delantera con un precioso parterre y un estanque.


9.- Visitar la Vancouver Art Gallery.

Fachada de la Vancouver National Gallery.

Vancouver presume de ser una ciudad vanguardista y el arte forma parte intrínseca de la ciudad.
La Vancouver Art Gallery está en pleno centro de Vancouver, exactamente en la calle Hornby, en el edificio de lo que fueron los antiguos juzgados. Quizás sea ese el sentido del estilo neoclásico de su edificio, dada su construcción en 1906. A pesar de ser muy grande (la quinta mayor galería de Canadá), ocurre lo mismo que con la Catedral del Santo Rosario: queda empequeñecida ante tanto rascacielos a su alrededor. Sin embargo en su interior alberga una colección permanente con más de 9.000 piezas de arte moderno.
Te dejo aquí su página web por si quieres conocer más información..


10.- El Vancouver Lookout, el mirador de la ciudad.

Vistas del Harbor desde el Vancouver Lookout.

Desde los 168 metros de altura del Vancouver Lookout podemos presenciar, en una panorámica total de 360 grados, toda la ciudad de Vancouver y su puerto. Este rascacielos se encuentra en pleno centro del distrito financiero, en lo alto del edificio Harbour Centre, en la calle Hastings y muy cerca del Canada Place, pudiéndose acceder al mismo durante todo el día. Si quieres recomendaciones: la primera hora de la mañana y, sobre todo, a última hora de la tarde son mis preferidas.

Las entradas se adquieren en la oficina de información y turismo situada enfrente del Vancouver Convention Centre, y también en su página web que aquí puedes consultar. Un detalle importante es que la entrada es valida para todo el día. Es decir, puedes subir a distintas horas (mañana, tarde, noche) para disfrutar de sus diferentes vistas. Prepárate para, en tan solo 40 segundos, ascender por su ascensor de cristal sin perder nada de la ciudad desde el inicio.

Mapa con grafismo de las zonas más importantes de Vancouver. (pulsar para ampliar)


11.- Stanley Park, el parque urbano más grande de toda Canadá.

Vista parcial de Stanley Park.

Dos grandes lagos: el Beaver y el Lost Lagoon. Kilómetros y kilómetros de caminos y senderos que puedes recorrer, perfectamente señalizados, bien a pie, en patines o bicicleta. Fauna autóctona y una muy amplia representación de la historia y los orígenes de Vancouver por medio de sus totem y su centro de interpretación.
Situado al norte de la ciudad, muy cerca del centro financiero (hasta aquí también llegan los autobuses urbanos), es un lugar perfecto para relajarse y deleitarse con unas estupendas vistas de la bahía.

Dentro del Stanley Park se encuentra otro de los lugares interesantes para visitar, sobre todo para los más pequeños: el Acuario de Vancouver.

Realmente, además de acuario, es un centro de investigación científica marina para la rehabilitación de los animales así como de la conservación de los espacios naturales en los que habitan. De todos es sabido el alto nivel de sensibilidad de la población canadiense con el medio ambiente.
Si quieres ampliar más información lo puedes hacer por medio de su página web.


12.- Cenar en Joe Fortes ... aunque sea un pelín caro.

Fachada de Joe Fortes. Vancouver.


Haciendo esquina con la ya mencionada Robson Street y Thurlow Street nos encontramos con Joe Fortes Seafood. Con una apacible y elegante cafetería situada en la azotea y acondicionada como un jardín, este elegante y reconocido restaurante está especializado en una comida estadounidense donde los productos frescos del Océano Pacífico tienen una gran importancia. Le dedicaremos un artículo en exclusiva.
Por supuesto que tuvimos que realizar reserva previa (ya os contaré en el artículo una entretenida anécdota) y, aunque acorde a los precios de la zona bien merece la pena darse un pequeño homenaje. Además de la carta, existen menús tanto para el brunch como para la cena.
No dimos la satisfacción de cenar en Joe Fortes, uno de los más afamados restaurantes de Vancouver.

Ahora tenemos que salir de la ciudad, pero no te preocupes no vamos a ir muy lejos.

Un poco más allá de Stanley Park, en los aledaños cercanos de Vancouver no nos podemos perder dos de sus lugares más impresionantes. De ambos escribimos este artículo que te invito a leer para mayor detalle: Grouse Mountain y el Capilano Bridge.
Suspendido encima del río Capilano, el puente mide más de 130 metros de longitud y está colgado a unos 70 metros. (Pulsar para ampliar)


13.- El puente suspendido de Capilano Bridge.

Te invito a que leas de una forma más detallada esta fantástica experiencia pulsando el enlace del título. Es este uno de los lugares que, a pocos kilómetros del centro de la ciudad, nada más atravesar el puente de Lion Gate, pasado Stanley Park, vas a disfrutar con alta dosis de adrenalina. No solo es la sensación de recorrer, a más de 70 metros de altura sobre el río Capilano, el puente colgante de 137 metros; es también el recorrer senderos por las copas de los árboles, por supuesto siendo respetuoso con el medio ambiente.

En definitiva, otra de las atracciones de Vancouver que te recomendamos encarecidamente. Estoy seguro que no te va a defraudar.


14.- Unas espléndidas vistas desde Grouse Mountain, la cumbre del urogallo.

La subida a Grouse Mountain en el teleférico seguro que no te va a defraudar.

Subir en teleférico a 1.100 metros de altitud, que conste que también lo puedes hacer a pie, ya te digo que vale la pena. Desde Grouse Mountain vas a poder disfrutar de unas vistas de Vancouver que de verdad valen la pena.
Pero es que Grouse Mountain, además de ser un lugar preferido para los esquiadores en invierno, es un refugio para especies protegidas.

En cuanto a precios, horarios y otra serie de actividades lo mejor es que consultes su página web.
Panorámica de Vancouver. Pulsar para ampliar.

Y, aunque creas que este artículo ha sido demasiado largo, todavía nos quedan más lugares y cosas interesante que ver y hacer en Vancouver. El avistamiento de ballenas, disfrutar de sus playas, conocer su jardín botánico, un recorrido en barco o minicruceero escénico, surcar el cielo de Vancouver en una avioneta ... y más, mucho más que dejamos para otros artículos y recomendaciones de viaje. No te vayas ... ¡bueno, si estas autorizado a leer otros artículos por supuesto comentar! ... volvemos enseguida.

Otros artículos relacionados.

1.- Dónde alojarse. El Rosedale on Robson Suite Hotel.
2.- Steam Clock, el reloj de vapor de Gastown.
3.- Vancouver. Puente Capilano y Grouse Mountain.

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