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Restaurante La Gruta. Teotihuacán. México

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Desde 1.906, en un enclave tan especial, el restaurante La Gruta te hace vivir, sentir y saborear Teotihuacán bajo la tierra.

Platos consistentes, y muy bien presentados, de una comida tradicional muy elaborada. La magia de una gruta acorde con el entorno de Teotihuacán y el cumplimiento de una ofrenda hace de este lugar algo especial una vez que has terminado tu visita a la zona arqueológica.

© Texto y fotos. José Manuel Beltrán.

Después de haber disfrutado desde primera hora del día del impresionante complejo arquitectónico de Teotihuacán; tras haber escalado no solo la gran Pirámide del Sol, también la de la Luna y paseado por la interminable Calzada de los Muertos; admirada la Ciudadela, o en su lado opuesto el Templo de los Jaguares y el Conjunto de Quetzalpapálotl, ya no queda otra que encaminarse al área donde se concentran los restaurantes de la zona. Y aquí, sin duda, atrás de la Pirámide del Sol, en la Puerta 5 del complejo, paramos en un restaurante que rompe con lo convencional.

Restaurante La Gruta. Teotihuacán. Plano situación

Plano de situación del restaurante La Gruta.


Es cierto que son abundantes los establecimientos que se concentran en este área de restauración y que, a simple vista desde el exterior, casi se califican por sí mismos. Sin embargo, no debe ser este un aspecto determinante que te haga elegir uno u otro. Lo esencial siempre está dentro, en sus cocinas, más allá de la clásica invitación por parte del "parquero".
Todo es color en Restaurante La Gruta

Llegar al Restaurante La Gruta, siguiendo las indicaciones que figuran en el lugar, es fácil y sencillo. Un pequeño desvío, a la altura de la puerta 5 del complejo arquitectónico, te lleva a la misma entrada del restaurante, donde puedes aparcar en una pequeña zona de parking exclusiva para clientes.
Un pequeño tramo de escaleras te hace caminar para introducirte en las entrañas de una cueva natural donde, según los ancestros y sus leyendas, desde el año 100 A.C., cuentan que se produjo el origen de la vida; el útero donde nacieron los hombres.

En un entorno único podemos disfrutar de comida tradicional mexicana junto con espectáculos locales.

Resulta casi obligado dejar volar tu imaginación; la sensación visual, quizás la más importante, te puede acercar a lo vivido en las culturas prehispánicas mesoamericanas. La cueva, alumbrada con velas, despierta también tu olfato; el gusto viene después con la oferta de productos locales.
Amplia vista de La Gruta con el colorido de mesas, sillas, y paredes.
El chinicuil, que en náhuatl significa gusano de chile, se vende seco o vivo y se consume en los tacos, fritos o asados. Generalmente son de color rojo y se crían en la base de la penca del maguey.

El xoconoxtle, que se da principalmente en San Juan Teotihuacán, Otumba, San Martín de las Pirámides y Nopaltepec, es la tuna agria del nopal. De color rosa o morado se usa en diferentes preparaciones, tanto saladas como dulces.

Los quefires, del náhuatl quilitl, que significa hierba comestible, son plantas jóvenes, brotes, hojas retoños de árbol e incluso flores. Existen más de 500 especies de plantas consideradas quelites.

Los escamoles, también conocidos como guijes, son unos huevos de color blanco de dos especies de hormiga. Se comen en temporada y en diferentes preparaciones como caldos, xoconostle rellenos, tamales, tacos horneados o en salsas.

Una sopa de Elote fresco, de temporada, fue mi elección como primer plato. (74 MXN). Tal y como se aprecia en las imágenes, existe una preparación en mesa (a la vista del cliente) en el que se mezcla el elote (maíz) con el caldo que viene aparte. De gran consistencia, quizás hasta excesiva para la época veraniega en que nos encontrábamos, no fue del todo de mi agrado; más bien por no estar acostumbrado a ello.
Ensalada de quelites de cosecha, La Gruta.

Sin embargo, la ensalada La Gruta no defraudó, tanto en su presentación como en cantidad y gusto. Una mezcla muy sabrosa y fresca de los quelites de cosecha, jitomates criollos, nuez garapiñada y queso de rancho. Para el aliño, vinagreta de xoconostle y miel de maguey. (72 MXN). Realmente recomendable.

Dentro de los platos principales las elecciones se fueron por unos moles rojos con guajolote, acompañados de arroz (foto de la izquierda). El mole es un plato típico y tradicional de la comida mexicana, siendo el mole poblano (originario de Puebla) el más conocido. Se trata de unas salsas a bases de chile y especias que se espesan con maíz y que acompañan a las carnes, generalmente de ave: pavo y pollo. ¡El picante!, al gusto de cada uno; es decir, para un servidor NO. (221 MXN)

La otra elección (fotografía de la derecha) digamos que fue más tradicional. Unas fajitas de pollo a la brasa con carbón de pirul, acompañadas de setas de temporada (realmente sabrosas) y salteadas al epazote y con cebolla. (212 MXN). Recomendable.
Pastel de chocolate tibio de harina de amaranto, con helado artesanal de vainilla y salsa de jamaica orgánica.
Helado de guanábana, elaborado artesanalmente

Los postres, a compartir entre cuatro personas, no podían faltar. Una preciosa presentación para un pastel de chocolate tibio de harina de amaranto, que iba unido a un helado artesanal de vainilla regado con una salsa (riquísima, por cierto) de jamaica orgánica. (79 MXN). Faltaron cubiertos para degustarlo.
El otro postre, no por más sencillo resultó muy agradable. Un helado de guanábana (fruta tropical, anticancérígena) (69 MXN) que nos dio paso a los cafés. Total para cuatro comensales, incluidas las bebidas: 1.249 MXN, aprox. 60€.

Ahh, por cierto. La amabilidad de todo el personal es digna de destacar; quizás, por poner algún pero, en algún momento se aprecia cierta lentitud, aún así ... estábamos de vacaciones y acabábamos de descender la Pirámide del Sol. El descanso vino muy bien. Y, por otro lado, no me quiero imaginar lo que debe ser disfrutar de La Gruta en la noche.... seguro que es pura fantasía.
Acto de renovación, cumpliendo la leyenda de La Gruta.

De obligado cumplimiento es que el mesero/camarero te informe perfectamente de la leyenda de La Gruta para que puedas sentirte un nuevo hombre, una nueva mujer-

"El Oztoltl o La Gruta, alberga en sus entrañas el antiguo ritual de la vida nueva, el lugar donde los "tlatoanis" descendían por la escalinata de serpiente para hablar de Xólotl, dios del fuego, quien tenía el poder de vivir en dos mundos. Él, el responsable de ayudar a los muertos en su viaje al Mictlán era también el iniciador en el ritual de la nueva vida.

En el Oztotl o La Gruta, se veía nacer el fuego que simbolizaba el cambio de vida, el renacer de un hombre nuevo. Al salir de La Gruta el "tlatoani" volvía a nacer de las entrañas de la tierra, rogando que Ehécatl, dios del aire, soplara para encender y avivar su fuego, su vida nueva.

Visitante, desciende por tanto de nuevo a las entrañas de la tierra, llénate de energía para sentir la vida fluir de nuevo. Enciende el fuego como símbolo de renovación. Así, de esta forma, cada uno nace de nuevo: un nuevo hombre, una nueva mujer."
La familia Beltrán-González disfrutando de La Gruta.

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