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Celebrity Cruise. Solstice frente a Millennium ¿quién ganará?

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Signos de naviera estándar a bordo del Constellation, de Celebrity Cruise.

En el Constellation se aprecia una bajada de calidad en gastronomía y servicio, los dos puntales de la naviera de referencia premium en el sector cruceros.

Texto y fotos por Héctor Carbonell.*

Después de conocer todos los barcos de clase Solstice el pasado julio decido “arriesgarme” con uno Millenium, a sabiendas que son más antiguos y están más deteriorados, aunque no esperaba un personal tan poco resolutivo, antipático en algunos casos, y hermético. A muchos no les gustará oír las críticas a mi naviera preferida, otros se sorprenderán, y aún así después de leer todas las incidencias seguiré teniendo a Celebrity en el punto de mira, aunque mirando más al segmento superior donde están Azamara y Oceanía. Celebrity sigue siendo la naviera en la que más a gusto me encuentro, pero en el Constellation se aprecia una bajada de calidad en gastronomía y servicio, los dos puntales de la naviera de referencia premium en el sector cruceros.

Comida a bordo

La comida en el restaurante principal bien los primeros días pero según avanzaba el crucero (en un itinerario de 13 noches) la calidad empezó a disminuir e hizo que comenzáramos a cansarnos de algunos platos, con guarniciones repetitivas hasta el cansancio. Los purés de patata por ejemplo, que suelen ser muy bueno, estaban regular.
El buffet del desayuno muy por debajo de la clase Solstice. Todo muy repetitivo, y las zonas de cocina en vivo dependía mucho de quien lo hacía. Los huevos benedictinos recién hechos solían estar pasados y la estación de waffle y panquecas estaba todo frío, con mucho tiempo hecho, algo clave para que esté rico. Al mediodía, partiendo de que a mi juicio no hay ningún buffet bueno, era todo aún más repetitivo. Comentario general: la comida estaba picante y según algunos pasajeros (había muchos mexicanos a bordo) se estaba dando un punto más en general. La zona de pastas todos los días con las mismas salsas, cuando en la categoría Solstice hay más variantes.

Otro aspecto a tener en cuenta es la distribución de la sala, hay que dar la vuelta al comedor para ver todos los platos. En los barcos más grandes hay una isla central desde donde se puede coger todo. Al menos en lo que se refiere al sitio no hay sensación de agobio, siempre tenías una mesa para sentarte. Es verdad que, en algunas horas, conseguir para un grupo grande era más complicado (llegábamos a juntarnos 12 de los 17 miembros de Pasión por Celebrity).

Restaurantes de especialidades

Del Ocean Liner, sustituto del Murano en la clase Solstice, decir que apreciamos una bajada de calidad en la comida. Servicio muy bueno, aunque con detalles que no son propios de la naviera a la hora de ordenar ni de servir. Celebramos un aniversario y, obviamente, querían probar varias cosas. Este detalle les alteró su forma de entender el servicio y el concepto del restaurante. Acotar que, en Constellation, solo hay dos restaurante de pago, y que el Ocean Liner es mucho menos íntimo consecuencia de sus mayoresdimensiones; por contra, tiene vistas al mar.

El Tuscan Grille fue la sensación del viaje, con unos entrantes ricos y una carne como plato fuerte digna de mención, además del camarero, que era un espectáculo. Servicio correcto, aunque no al nivel del Ocean Liner. En este caso quizá es donde menos notamos diferencias con la clase Solstice.
El Bistro on Five en su linea con crepes y paninis, ahora sí, más caro y quizá con porciones con menos contundencia.
A favor podemos decir que en todos los restaurante tuvimos asistencia en español, supongo que por salir de Barcelona se hizo un esfuerzo mayor. Para algunos era su primera vez en un restaurante de pago a pesar de muchos cruceros realizados, y no salieron todo lo contentos que se esperaba.

Café Al Baccio

Mención especial se lleva hasta la fecha uno de los sitios más agradables de Celebrity y, hoy por hoy, uno de los más caóticos del Constellation.
Siempre había sido nuestro sitio de reunión para estar tranquilos tomando un café y un pastel; en este caso nos encontramos con colas interminables, falta de camareros para atender, pocas mesas y menos aún personal haciendo los cafés. Se ha popularizado de una manera increíble, a mi entender porque han incluidos los cafés en algunos paquetes de bebidas, digamos accesibles, y eso hace que se haya masificado al extremo. Y encima poca visión por parte de los oficiales que en algún caso reservaron una mesa grande con sillones para hacer una reunión. No lo entiendo, sinceramente.

Zona de piscinas

Grata sorpresa la piscina principal.Eesperaba una zona mucho más pequeña, pero gracias a una extensión por los laterales apenas se aprecia la diferencia con la clase Solstice. Quizás diría que me gusta más la distribución de la clase Millenium y, sobre todo, las súper cómodas camas grandes con los colchones azules. La piscina cubierta, de agua salada y climatizada, me gustó aún más así como la zona de hidroterapia con jacuzzis grandes. Las hamacas muy deterioradas, nada tienen que ver con la clase superior de Celebrity. Tampoco tenemos las tumbonas redondas para dos personas, ni otros espacios muy especiales.

Considerando los años del barco, los baños están muy bien. Por supuesto tecnológicamente mucho más tradicionales que los de clase Solstice, pero funcionales. Muchos quedaron encantados con las duchas equipadas con gel, champú y crema. Además disponen de una sauna de buen tamaño.

Los camarotes y pasillos

Nos ubicaron en la cubierta 2, y creíamos que esa zona donde era nueva, dado que en algunos planos antiguos del barco no aparece, y porque se aprecia relativamente nueva. Ahora bien, las cabinas, a pesar de tener más o menos la misma dimensión en Solstice y Millenium, las del Constellation se aprovechan mucho menos porque tienen menos espacios disponibles para guardar la ropa y las maletas.
Un mal síntoma para una naviera premium. Parece que los camareros tuviesen un plus por colocar menos amenices; menos mal que nosotros llevábamos nuestro champú y acondicionador, porque apenas lo reponían a pesar de que había que insistir, El próximo viaje incluyo el gel, porque lo han sustituido por una pastilla de jabón, muy buena por cierto, pero que también ponen con cuentagotas.

La distribución de este barco a mi me costó especialmente, a tal punto que incluso el último día seguía sin ubicarme del todo, la primera vez que me pasa, también es cierto que es estábamos en el centro del barco.

Atención en español

Nuevamente percibimos cierto desdén hacia el público hispano, y eso que tanto Montse Andrada, de Crucero Adicto, y yo mismo por Pasión por Celebrity, solicitamos una acreditación que nunca concedieron. Intentamos conseguir un par de entrevistas con personal del barco y recibimos una negativa rotunda. Tan solo teníamos intención de conseguir información oficial de la naviera sobre los cruceros especiales que se hacen para colectivos, y respecto a la seguridad en el sector.

Al Coordinador de Eventos le solicitamos un evento privado de Pasión por Celebrity para visitar el puente de mando. Inicialmente nos comentó que por temas de seguridad no era posible, pero que recibiríamos una invitación VIP para el helipuerto, a la salida de Gibraltar. Para nuestra sorpresa este evento se extendió a todo el público hispano porque el Capitán no permitía un evento privado.
Lo que sienta mal es la descoordinación entre ellos a la hora de transmitir la información. Dada la situación actual entendemos perfectamente que, por temas de seguridad, no se pueda visitar el puente de mando, aunque sabemos que uno de los miembros de Pasión por Celebrity sí ha estado.
La operadora de atención telefónica era bastante deficiente. Los mensajes de los teléfonos funcionaban bastante mal; si les apetecía te los ponían desde la central, sino que lo intentases más tarde. También solicitamos un par de día que nos despertasen a una hora concreta y ... pasaron de nosotros.
Por tanto consideramos que los anfitriones de habla hispana en este barco nada tienen que ver con los de categoría Solstice.

Beneficios del Captain Club

Una de las bondades de este itinerario ha sido estrenarnos como miembros Elite. Creo que a partir de este nivel, que es el tercero, comienza a valer la pena ser miembro del programa de fidelización Captain Club. Entre otros, hay embarque prioritario, bolsas de lavandería, planchado de prendas, lavado en seco, recepciones diarias por la tarde donde te ofrecen bebidas de forma gratuita. Solo comentar que una vez más, el responsable del programa a bordo no habla español ni lo intenta.
Como comentario negativo, decir que al té elegante al que estábamos invitados, no me dejó pasar, incluso yendo con una bermuda de vestir. En la invitación que nos hicieron llegar hablaba de "no short". En Estados Unidos, un short es un bañador así que lo achacaremos a una mala traducción. Incluso en Cunard, el santo sartorum, pasé al té elegante con una bermuda.

La crítica oída en multitud de ocasiones que recibes en función de lo pagado esta vez no me vale. A bordo conocí personas que habían abonado 7500 dólares y 3700 euros por un camarote, recibiendo lo mismo o menos que en nuestro caso. Los barcos no tienen temporada de invierno ni de verano, simplemente están llenos o no, pagas en función de la ocupación que tiene un destino concreto y de la oferta que hayas conseguido.

En fin, que nuestro séptimo crucero con Celebrity no ha sido el mejor por las deficiencias del barco y de su personal, pero que lo hemos pasado genial por la compañía de nuestros amigos.

* Héctor Carbonell es un apasionado crucerista y administrador del grupo "Pasión por Celebrity" en Facebook.

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