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RESTAUR ESPAÑA

Hotel Mesón Despeñaperros. Santa Elena. Jaén.

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El desfiladero de Despeñaperros es el paso natural de Sierra Morena que une la meseta castellana de Castilla-La Mancha con Andalucía. Atravesarlo por carretera se hace ahora más fácil gracias a los viaductos construidos, sin embargo una parada y fonda en el Hotel Mesón Despeñaperros te dará oportunidades de deleitarte más en este enclave del Parque Natural.

Ya en Santa Elena, hacer una visita al Museo de la Batalla de Tolosa así como a la iglesia de la Emperatriz Santa Elena, construida sobre la antigua ermita del siglo XIII nos hará recordar la historia de esta villa.  

Texto y fotos por José Manuel Beltrán

Cuando se quiere cubrir un viaje de determinada distancia lo usual es hacerlo por la ruta más cómoda y corta. Las nuevas construcciones de circunvalaciones, autovías, autopistas -en contraposición a lo que antes era el recorrido por la antigua nacional- nos hace perder el encanto de conocer poblaciones que todavía siguen teniendo "alma". Eso nos ocurre en el caso que nos ocupa: el desfiladero de Despeñaperros, y más en concreto la población de Santa Elena.

Hacemos parada en esta localidad, epicentro de una parte de la historia de España por la famosa Batalla de Las Navas de Tolosa, para conocer algo más de ella y disfrutar -en un entorno natural- del Hotel Mesón Despeñaperros.
Parque Natural Despeñaperros

En ocasiones, y este es uno de los casos, un establecimiento de tan solo 2 estrellas, con unos precios muy interesantes -además de sus ofertas puntuales- te sorprende positivamente por la cantidad de detalles hacia el cliente más allá de su catalogación turística.
Una muy sencilla recepción, situada en una de las esquinas del porche de su fachada principal, nos da paso -a su derecha- a la parte de bar-cafetería y entrada al comedor. A la izquierda, un pasillo a través de una pequeña estancia es el camino hacia las habitaciones. Antes, como primer detalle e invitación de la casa, te podrás tomar una consumición (que también puedes hacerlo posteriormente) con unos vales que te entregan gratuitamente. En otros sitios se le llama "copa de bienvenida"; aquí, en un entorno rural, modesto, casero, familiar, a este detalle se le llama.... ¡ponle tu el nombre!. Mi respuesta es ¡gracias, por la atención!.

Las habitaciones, en nuestro caso se nos asignó la 101 con salida directa a una amplísima terraza exterior con vistas a los verdes parajes de la montaña, son sencillas pero cómodas. Equipadas con aire acondicionado, calefacción en invierno y una pequeña tv, disponen de camas cómodas, de dimensiones normales. Son un total de 20, distribuidas en individuales, dobles, doble superior, triples y, dos de ellas, como habitaciones familiares. La superior dispone de bañera hidromasaje.
El cuarto de baño, no muy amplio, es suficiente. Se ganaría espacio si la elección del lavabo no hubiese sido de un tamaño tan grande. Sin embargo, el detalle de los estuches individualizados de las "ameneties" (incluido un cepillo de dientes) es algo a destacar y nada usual en establecimientos de dos estrellas (incluso de superior categoría) que se complementaba con unas bolsitas de gominolas y dos botellas pequeñas de agua. Toallas en cantidad suficiente y el único pero lo es en relación a la, cada vez más en desuso, instalación de bañera en lugar de plato de ducha.

El servicio de restauración se puede efectuar, bien en el salón de restaurante, con capacidad para unas 80/100 personas, o en una terraza exterior con vistas a la montaña y al desfiladero de Despeñaderos. El salón, con amplios ventanales y decorado en un estilo rural, tiene las mesas perfectamente presentadas con la vajilla y cubertería. Si decides efectuar este servicio en la terraza, en mesas y sillas para tal fin, la mesa te será presentada tal cual en el restaurante principal, incluido su mantel.

Puedes decantarte por un menú de la casa, con precios de 14,90€ de lunes a viernes (2€ más en sábados, domingos y festivos) o elegir a la carta. En cualquier caso todo está basado en una comida casera y tradicional donde predominan los platos y productos locales, en sus distintas variedades de la caza, además de lo clásico.
Dimos buena cuenta de unas excelentes aceitunas, pan casero y un aceite extra virgen (de Jaén, por supuesto) como presentación de servicio. Ya después, en nuestro caso era la cena, nos decantamos para compartir por un salmorejo, de consistencia muy agradable y bien aderezado con huevo y abundante jamón troceado, así como por el contraste de una ensalada molinera de naranja y bacalao con un contraste en boca muy agradable.

Como segundo plato elegimos una carne de ciervo en salsa con setas, acompañada de su guarnición con brocolí, zanahoria y patatas fritas donde se notaba el buen y lento cocinar de esta carne de monte, y un exquisito tajine de cordero con ciruelas. No había que conducir así que lo regamos con una buena copa de Rioja y agua mineral.
De postre, haciendo los honores al lugar, un hojaldre de Santa Elena con bizcocho y crema, crujiente y sabroso, y unas natillas caseras que se pueden mejorar, y mucho.

Otros platos que nos llamaron la atención, tanto de la carta como de los que salía para otras mesas pero que lamentablemente esta vez no pudimos probar, fueron los níscalos, la perdiz escabechada o una tortilla al gusto del Rey Alfonso XIII. Eso sí, para el desayuno de la mañana (incluido en tu reserva de habitación) no dejamos pasar un sabroso y exquisito paté casero de perdiz para acompañar las grandes y bien elaboradas tostadas (dos por cabeza); zumos de naranja natural, croissant y café con leche.

El Hotel Mesón Despeñaperros cuenta con wifi gratuito, incluidas las habitaciones, salón con chimenea y aparcamiento exterior techado. Existe la posibilidad de contratar régimen de media o pensión completa. La relación calidad-precio es extraordinaria y el servicio que Antonio y su equipo dispensa a sus clientes para que te sientas como en casa es algo que hay que admirar. Sin duda es un acierto alojarte en sus instalaciones, bien sea de paso o si quieres iniciar cualquiera de las actividades y rutas de este gran entorno; es por eso desde aquí te lo recomiendo
Atardecer sobre la terraza del Hotel Mesón Despeñaperros.

Unos pequeños detalles de la localidad: Santa Elena

Una parte de la historia de España, allá por el 16 de julio de 1.212, ocurrió en esta localidad. Nos referimos a la Batalla de Las Navas de Tolosa, cuando las tropas cristianas que encabezaba el Rey Alfonso VIII de Castilla lucharon contra las tropas almohades del califa Muhammad al-Nasir. La habitual táctica morisca de retirar su ejército de más de 100.000 hombres para volver a atacar y continuar con la conquista completa de la Península no dio resultado. Las tropas cristianas, en número inferior, infligieron la derrota al invasor contándose las bajas en más de 20.000 por parte musulmana y otras 12.000 de los cristianos. De todo este acontecimiento nada mejor que visitar el Museo de la Batalla de las Navas de Tolosa, en pleno campo de batalla.

En conmemoración de esta batalla el Rey Alfonso VIII mandó construir en la localidad una ermita, la de la Santa Vera-Cruz, en el mismo lugar que ahora se encuentra la iglesia de la Emperatriz Santa Elena y la capilla de las Navas. La actual edificación, por amenazar ruina la anterior, fue ordenada construir por Carlos III, en 1.793. Una inscripción grabada bajorrelieve en una lápida arenisca en uno de los muros así lo recuerda.
El templo, de una única nave y de reducidas dimensiones, recoge hoy la imagen de la virgen entre dos columnas dóricas, aunque no es la primitiva. Como también explica una placa exterior, el pequeño templo dio cobijo a la comitiva fúnebre de la Reina Isabel La Católica para que pudiese ser velado el cadáver de la Reina de camino a la capilla real de Granada.

Acabamos este artículo dedicado al Hotel Mesón Despeñaperros en plan reivindicativo. Decíamos al principio que las autopistas, autovías u otras obras de ingeniería casi han hecho desaparecer la visita a enclaves "de paso". Quizás Santa Elena y Despeñaperros sea uno de ellos; espero que a través de este artículo sientas la necesidad de recuperar esa otra esencia del viaje siempre acompañado de SALUD, ciudadano viajero.

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