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Las bellas fachadas de Barcelona. Más allá de Gaudí.

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Paseamos por las ciudades, por sus calles y, en menos ocasiones de las debidas, nos fijamos en sus edificios residenciales. Barcelona nos ofrece verdaderas maravillas arquitectónicas en algunas rutas ya clásicas.

Texto: Jesús Romano y José Manuel Beltrán. Fotografías: Jesús Romano.

Hoy vamos a cumplir con uno de los lemas de este blog: «De vez en cuando, haz de turista en tu propia ciudad.» Y eso es lo que le hemos pedido a Jesús Romano, en esta especial colaboración que espero disfrutéis. Que nos enseñase, como un turista más, los bellos edificios y fachadas de su ciudad antes de descansar para tomarse un buen aperitivo en cualesquiera de sus terrazas, cuestión esta última que también es de obligado cumplimiento al hacer de turista. ¡No lo olvides!

La última vez que estuve en Barcelona, mi tiempo fue muy escaso: tan solo cinco horas. Nuestro paseo se limitó a recorrer a pie desde Plaza de Cataluña: la Rambla, adentramos en El Barrio Gótico y visitar la Basílica de Santa María del Pi, el Mercado de la Boquería, y observar ya algunas edificaciones y palacios muy representativos de esta bella ciudad: el Palacio Güell, diseñado por Gaudí; el Gran Teatro del Liceo o el Palau de la Generalitat. Desistimos de ir a la Sagrada Familia, ya visitada anteriormente y cuyo artículo podéis leer aquí, al no haber podido sacar previamente la entradas por internet, cuestión que siempre aconsejo.

También, no quisimos molestar a los buenos amigos que aquí tenemos, dado que entendíamos se merecen mucho más que el escaso tiempo del que disponíamos. Sin embargo cuando a uno de ellos, como ocurre con Jesús Romano, le propones que te enseñe algunos de las bellas fachadas de Barcelona, sus preciosos edificios y parte de su historia, el tiempo ya se diluye de forma suave y plácida porque sabes que vas a disfrutar. Y he aquí el resultado.


El Eixample de Barcelona, una extensión de la ciudad proyectada por el ingeniero Ildefons Cerdà e iniciada en 1860, es, sin lugar a dudas, uno de los espacios urbanos más singulares dentro del contexto europeo y mundial.

Detrás de las centenarias fachadas modernistas del Eixample encontramos el nombre de las familias de la burguesía barcelonesa así como de los arquitectos más destacados. Es esta la zona conocida como el "Quadrat d'Or" (Cuadrado de Oro), y aunque este estilo está presente en otra muchos lugares de Barcelona es aquí donde se da una mayor concentración de singulares edificios. Un buen ejemplo son las tres casas de la llamada "Manzana de la discordia", en el Passeig de Gràcia, entre las calles Consell de Cent y Aragó. Aquí, en pocos metros, tres de los grandes arquitectos del Modernismo, Lluís Domènech i Montaner, Josep Puig i Cadafalch y Antoni Gaudí, construyeron sendas casas para las familias Lleó Morera, Amatller y Batlló respectivamente.
Los arquitectos proyectaron sus obras en los solares que se destinaron a zona residencial a lo largo y ancho del Paseo de Gracia y también remodelaron edificios ya construidos, cuando se unió el núcleo de Barcelona con la Villa de Gracia.
Ambos lados de este tramo de Passeig de Gracia, entre Ronda de Universidad y Roselló, se concentran hasta 31 edificios de la Ruta Modernista. Pulsar para ampliar imagen.

La Ruta Modernista, que incluye un total de 120 edificios, se recomienda hacerla a pie.

El Hospital de la Santa Creu i Sant Pau es una de las nueve obras maestras del modernismo que hay en Barcelona declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Sin duda Barcelona es la ciudad Europea donde el modernismo tiene una mayor presencia en la fisonomía y personalidad de la ciudad. El recorrido bueno sería el qué empieza en el Palau de la Música Catalana (del que más adelante hablaremos), y termina en el Hospital de la Santa Creu i de Sant Pau. Pero nosotros lo vamos hacer algo más reducido volcándonos en los edificios más bonitos y espectaculares, dejando a vuestra elección el resto de edificios modernistas y palacetes.

La Casa Comalat. Muy bien conservada, y también menos conocida, es una de las joyas del modernismo barcelonés

Si hay un edificio donde se pueda mejor apreciar la influencia del maestro Gaudí en el Modernismo barcelonés lo es en la Casa Comalat. Construida en 1911 según planos de Salvador Valeri i Pupurull, su fachada principal da al 442 de la Avenida Diagonal (ver número 77 en el mapa).

Está realizada en piedra, y en la parte baja la puerta es de madera con forja de hierro, con dos balcones muy similares a los de la Casa Batlló. El resto de la fachada está compuesta por doce balcones con las bases decoradas con barandillas de hierro forjado, y está coronada por una torre con forma de gorro de arlequín con cerámico verde.
Aunque no es posible su visita turística el interior de la Casa Comalat tiene paredes y techos cubiertos por cerámica de diferente tamaño. Si cabe una de sus mayores peculiaridades es que posee dos fachadas completamente diferentes. La principal ya hemos explicado da a la Diagonal, y la posterior decorada con cerámica policromada, al número 316 de la calle de Còrsega.

Casa Lleó Morera. Uno de los edificios de la Manzana de la Discordia.

Haciendo esquina con Paseo de Gracia y Consell de Cent (en el mapa con el número 43) se encuentra la Casa Lleó Morera. Nos encontramos frente a una de las obras más importantes de Lluís Domènech i Montaner, construida en el año 1902 sobre otra antigua casa, la de Rocamora, de 1.864. Con esta preciosa edificación Domènech ganó el primer premio de arquitectura del Ayuntamiento de Barcelona.
En su decoración participaron numerosos artistas como Lluís Bru, Antoni Serra i Fiter, Gaspar Homar o Eusebi Arnau entre otros. En la planta baja había unas esculturas de Eusebi Arnau, que las retiraron después de que la casa sufriera varios saqueos durante la Guerra Civil, y actualmente se encuentran en el Museo Dalí de Figueres.

Desde enero de 2014 se abre al público por primera vez, se realizan visitas guiadas de 50 minutos aproximadamente en catalán, castellano e inglés, donde se explica la historia de la familia Lleó i Morera, que fue la que encargó la remodelación. También se explican las obras y la de todos los maestros artesanos que en ella trabajaron. Es aconsejable, más bien necesario, reservar.
Subiendo por Paseo de Gracia en la misma manzana, se llega a la Casa Amatller y a la Casa Batlló. Así que, ¡vamos allá!

Casa Amatller.

El siguiente edificio, de los tres que componen la Manzana de la Discordia, está junto a la Casa Lleó Morera. Estamos en el número 41 del Paseo de Gracia (en el mapa fijémonos en el número 44). Aquí está ubicada la Casa Amatller, obra de Josep Puig i Cadalfach para Antoni Amatller, un industrial chocolatero.
Se construyó en 1898. Realmente es una remodelación de un edificio que ya existía desde 1.875. La familia Amatller lo reformó y se ha convertido en uno de los máximos exponentes de la arquitectura modernista. El arquitecto Cadalfach trabajó con importantes artistas de la época como eran los escultores Eusebi Arnau y Alfons Jujol.

Se trata de un edificio muy llamativo, con un tejado escalonado al estilo de las casas holandesas y con unas ventanas de estilo gótico con unos dragones que sobresalen de la fachada. Todo ello le hace ser un edificio con una decoración y forma peculiares. Fue declarado Monumento de Interés Nacional en 1976.

Casa Batlló. El último edificio de la trilogía.

Aunque el título de nuestro artículo indica "... más allá de Gaudí", no podemos dejar de visitar y admirar la Casa Batlló, ya en el número 43 del Passeig de Gràcia, -número 45 en el mapa- para terminar las edificaciones de la Manzana de la Discordia. También conocido como Casa dels Ossos (Casa de los Huesos) o Casa del Drac (Casa del Dragón).
La Casa Batlló, obra del genial Antoni Gaudí, no se construyó para la familia Batlló, dedicada a la industria téxtil. El edificio se construyó en 1875, y en 1903 lo compró Josep Batlló i Casanovas, el empresario textil, con la intención de derribarlo y construir uno nuevo. Finalmente no fue así y optó por remodelarlo y encargar las obras al arquitecto del momento: Gaudí.
Cumple con todos los parámetros y características propias del arquitecto. Decorada con azulejos de colores verdes, rosas y azules, sus balcones tienen una forma como si fuesen una máscara. En ella se han empleado todos los materiales clásicos del Modernismo. En el interior destaca la madera y la cerámica. Si nos fijamos bien observarás que es casi imposible encontrar un ángulo recto.
Ventanal interior de la Casa Batlló

La Casa Batlló, cuenta de una planta baja, planta principal con patio, cuatro plantas más, desván y azotea lo que hacen un total de 6 plantas. Gaudí se centró en la fachada, la planta noble, el patio de luces y la azotea.

El tejado tiene forma de lomo de un dragón, con escamas que cambian de color según la hora del día y sobre él se alza una única torre.
El patio de luces es una parte muy importante en la reforma. Gaudí lo hizo más ancho y lo recubrió de azulejos azules, más claros en la parte inferior y más oscuros en la parte superior para una distribución más uniforme de la luz. También por la luz, las ventanas superiores son las más pequeñas y se va aumentando el tamaño cuanto más inferiores son. En el centro del patio de luces está en ascensor.
En el interior, la decoración también fue elaborada por Gaudí, quien diseñó los muebles y los elementos decorativos.
Preciosa imagen del interior de la Casa Batllo.

En la visita se pueden ver la planta noble, antigua residencia de la familia Batlló; el desván, los antiguos trasteros y lavaderos; la azotea con sus chimeneas, donde se pueden hacer fiestas en los meses de verano con música en vivo y se puede alquilar para eventos privados, y el patio de luces, que era la escalera de vecinos.

Organizar tu visita.
Más allá de aportarte estos datos, lo mejor es que por medio de este enlace directo puedas acceder a la información actualizada para su visita.
Horarios: todos los días de 10.00 a 18.00 horas (varía según temporadas).
Precios de entrada: Desde 9 a 19€, según experiencias. Ver enlace.

Consejo para visitar la Casa Batlló
La Casa Batlló, como la mayoría de obras de Gaudí en las que se permite la visita, está muy concurrida por lo que las colas que se forman son bastante largas. Para que no pierdas el tiempo esperando llegar a la taquilla la recomendación es comprar la entrada anticipada, que además incluye audioguía.

La Casa Milà, también conocida como La Pedrera.

En el número 92 del Paseo de Gracia con la calle Provença se encuentra la Casa Milà, más conocida como la Pedrera, una de las obras más emblemáticas de Gaudí. Fue construida entre 1905 y 1912 para la familia Milà. La forma de roca, con los balcones con hierro forjado la hacen inconfundible.

La Casa Milà, ya antes te he comentado más conocida como la Pedrera, fue un encargo del empresario textil Pere Milà i Camps a Antoni Gaudí. El empresario quería una casa de grandes dimensiones. Su interés consistía en acondicionar la planta principal para su uso privado y destinar los otros pisos a alquiler, como hicieron en la Casa Batlló (era lo que se llevaba en la época).

Es otro de los edificios destacados sobre el Paseo de Gracia barcelonés. Consta de seis plantas, un sótano, un desván y la azotea. Tiene dos patios interiores, uno circular y otro ovalado. La fachada es lo que más llama la atención. Es de piedra calcárea y tiene forma ondulante. La parte superior está recubierta de azulejos blancos, lo que puede recordar a una montaña nevada. Los balcones son de hierro forjado con un diseño que da la sensación de que sean enredaderas.
En la azotea destacan las famosas chimeneas que parecen guerreros y las salidas de las escaleras rematadas con la cruz gaudiniana. Actualmente es propiedad de Fundació Catalunya – La Pedrera, y fue declarada Patrimonio Mundial en 1984 por la UNESCO.

Horarios de visita: de marzo a septiembre de 9.00 a 20.00 y de octubre a febrero de 9.00 a 18.30. Última entrada media hora antes del cierre. Precio de entrada: adultos 20,50€: estudiantes y discapacitados 16,50€; niños de 7 a 12 años 10,25€ y gratuita para menores de 7 años. Tienes descuento en taquilla si eres poseedor de la Barcelona Card.

Y, finalmente, para acabar este paseo por la Ciutat Vella -siempre incompleto- admiramos el icónico edificio del Palau de la Música. El modernismo por excelencia.

Entre 1905 y 1908, sobre lo que eran los cimientos y claustro del antiguo convento de Sant Francesc, Lluís Domènech i Montaner es el encargado de proyectar este edificio que le es ordenado por la Asociación del Orfeo Català. Para ello acude a otros grandes artistas para el diseño de la decoración, la creación de las vidrieras y de los mosaicos. En ese mismo orden son los reconocidos Eusebi Arnau, Miqel Blai y Pau Gargallo los artistas escultóricos; Antoni Rigalt, para las vidrieras y Lluís Bru el encargado de los mosaicos.
Anagrama del Club UNESCO de viajeros, creado por Paco y Pilar. (Localizar grupo en Facebook)

La maravillosa fachada del Palau.

Hasta el año 1989, la fachada del Palau situada en la calle Sant Pere Més Alt era el único acceso. En la esquina con Amadeu Vives, el artista Miquel Blay incluye un grupo escultórico homenaje a "La cançó popular catalana. Está considerada la obra cumbre del autor por la armonía del conjunto.

Sería muy prolijo incluir en este artículo todas las características del edificio, también de su interesante interior. Es por ello que, al igual que todos los anteriores -que por cierto son una representación del total de la ruta- se hace imprescindible dedicar una jornada a su recorrido de forma presencial. Así te animamos.
La belleza del Palau se encuentra en su fachada y en todos sus rincones.

La Sala de Conciertos, una de las más singulares del mundo y Patrimonio de la Humanidad.

Bien que me pesa, por las pocas horas de nuestra visita a la Ciudad Condal, no haber podido acceder a su interior. Prometo hacerlo en la siguiente, bien como visita guiada o, mejor, en cualquiera de sus representaciones.

Si deciros que este magnífico y privilegiado escenario, desde hace más de cien años, acapara la vida concertística de la ciudad de Barcelona siendo referente mundial de la música sinfónica u coral.
Un gran órgano sobre el escenario; un lucernario central representando al sol; una sala con luz natural. Figuras, como las musas alrededor del escenario; walkirias en el techo, los bustos de Clavé y Beethoven y otros elementos decorativos como palmeras, flores y frutos. Si todo eso se compagina con la buena música no es de extrañar que esta perla arquitectónica del Modernismo catalán sea la única sala de conciertos declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, el 4 de diciembre de 1997.
La belleza de la decoración de la sala de conciertos del Palau es extraordinaria. Imagen de palaumusica.cat

Impresionantes palacios, casas sorprendentes, el templo símbolo de la ciudad y un inmenso hospital, y también obras más populares y cotidianas, como farmacias, comercios, tiendas, farolas o bancos, hasta un total de 120 obras que demuestran que el Modernismo arraigó con fuerza en Barcelona y que aún hoy es un arte vivo y vivido. Aquí os hemos dado una pequeña muestra, a sabiendas que -seguro- hemos errado en la elección. No importa. Sabemos que la mejor elección está en tus manos. Descúbrela.

Otros artículos relacionados.

La Sagrada Familia. Barcelona.

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COMENTARIOS

  • Ana escribió

    junio 20, 2023

    José Maria, he estado en Barcelona pero siempre casi de paso! Me ha encantado tu artículo. Y seguro que iremos solamente para disfrutar de esas maravillas tambien documentadas. Gracias por buenísima información. Un abrazo.

    Responder
    • José Manuel Beltrán escribió

      junio 20, 2023

      Gracias a ti por tu interés y comentario. Seguro que disfrutarás de ello y de otras muchas más cosas que tiene la ciudad. Incluida la salida en crucero. Un abrazo!

      Responder

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