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Que ver y hacer en Civitavecchia, en lugar de ir a Roma.

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Acabas de llegar a Civitavecchia como escala de tu crucero, o quizás llegaste con un día de antelación. Lo lógico es que estés preparado para tu excursión a Roma, la Ciudad Eterna, pero también es posible que quieras hacer algo diferente. Así que, si estás buscando un itinerario fácil y simple, alejado de la grandes masas, continua con este artículo porque te vamos a descubrir que ver y hacer en Civitavecchia, en lugar de ir a Roma.

 

Texto: © José Manuel Beltrán.

 

Lo primero que puedes hacer, o quizás lo último, es tener en cuenta la importancia del Puerto Histórico de Civitavecchia, al que dedicábamos un artículo en concretodonde destaca sobremanera el Fuerte Michelangelo, la Fuente de Vanvitelli, la Puerta de Livorno o el Muelle del Lazareto. Pero, una vez que salgamos del puerto nos vamos a dar cuenta que Civitavecchia es una ciudad rica en monumentos y sitios arqueológicos pues fueron varias las épocas y civilizaciones que aquí se dieron cabida. Es por eso que hoy hemos elegido descubrir que ver y hacer en Civitavecchia, en lugar de ir a Roma.

que ver y hacer en Civitavecchia. Paseo marítimo de Pirgo

El paseo marítimo de Pirgo. Civitavecchia.

No debes por que tener prisa, aunque es un recorrido que puede tener una duración de entre 3 y 5 horas (también es verdad que depende totalmente de ti el tiempo que quieras estar en cada lugar). Te ofrezco un itinerario pero que puedes variar a tu gusto según el lugar por el que abandones el recinto del Puerto Histórico. Eso sí, lo que te aseguro es que te vas a sorprender o, por lo menos, eso es lo que pretendo. ¡Vamos allá. Conozcamos Civitavecchia!.


Que ver y hacer en Civitavecchia. Recorrer el Centro Histórico es un viaje al pasado por una de las ciudades más importantes de los Estados Pontificios.

Salimos del Puerto Histórico por la histórica Puerta de Livorno. para encaminarnos por Sottoportici del Consolato, hasta su final. Girar a la izquierda y tomar Vía Calle dell'Olivo a la derecha hasta salir a la Vía Gabriele D'Annunzio. Allí, de frente, tenemos nuestro primer objetivo.
Interior de la Iglesia de la Oración y de la Muerte. Civitavecchia.

La Iglesia de Santa María de la Oración..

En pleno centro histórico, Santa María de la Oración, más conocida como Iglesia de la Muerte es la segunda iglesia más antigua de Civitavecchia. Construida en 1.685, este recinto está intrínsecamente ligado a la Confraternidad de la Muerte y Oración, institución de la segunda mitad del siglo XVI que tenía como función dar una digna sepultura y sufragio a los cadáveres abandonados a extramuros de la muralla o, incluso, a los encontrados el mar.

Estamos ante una verdadera joya arquitectónica, con estructura barroca, aunque haya sido restaurada totalmente en 1.702. La suerte es que es de los pocos monumentos de Civitavecchia que salieron indemnes de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

.... Continuamos hacia...
Detalle de la plaza con la ropa tendida en sus fachadas. Fotografía de Marco Quarteri.

La legendaria y querida Plaza Leandra.

Una antigua leyenda tiene como protagonista a un viejo marinero llamado Leandro. Se dice, se cuenta, que tras la invasión sarracena en el 828 después de nuestra era, toda la población se reunió en el campo, al aire libre y a la sombra de un gran roble. Debian decidir si volver al mar o volver a fundar la vieja Centumcellae, nombre anterior de Civitavecchia.
Dice la leyenda que en el momento en que la mayor parte de los habitantes habían decidido votar en contra del retorno, intervino un viejo lobo de mar, a la sazón llamado Leandro. Sus palabras fueron tan convincentes que consiguió cambiar el resultado de la votación; tanto es así que repetida esta, y por unanimidad, decidieron el retorno a la vieja ciudad y rebautizarla más tarde como Civitas Vetula, Civitavecchia.
Desde la Plaza de Aurelio Saffi atravesar el pasaje del Archetto es atravesar la antigua muralla del siglo IX

Tenemos la gran fortuna de venir desde la Iglesia de la Muerte, entrado en la plaza desde la también cercana Plaza de Aurelio Saffi, también conocida como San Giovanni, y a través del fascinante pasaje del Archetto, que no es otro que la puerta de la antigua muralla del siglo IX, y que da nombre al barrio donde nos encontramos: el Archetto.

La Plaza Leandra, en pleno centro histórico, es la más antigua de la ciudad extendiéndose desde aquí lo que se denomina el burgo medieval. Las viejas y coloridas y en algunos casos descuidadas paredes que la circundan, todavía con ropa tendida y a la vista, dan cobijo en su centro a una sencilla pero histórica fuente de origen medieval y que ha sido totalmente restaurada en 2.015, recuperando su color original. En la noche, iluminada con unas antiguas farolas, su belleza aumenta.
Aunque restaurada, la histórica fuente medieval de Plaza Leandra conserva su belleza.

La Plaza Leandra y sus misteriosas pinturas.

Por mucho que te fijes no las vas a poder divisar. Las misteriosas pinturas se encuentran en una casa particular, la de Tarcisio de Paolis, a la que es posible tener acceso por medio de una visita guiada.
En 1972, después de haber adquirido la casa, se dio cuenta que tras unas capas de yeso, pintura e incluso de papel de empapelar aparecían unas pinturas de gran belleza. Su autoría se atribuye (aunque haya otros expertos que tienen otras hipótesis) al gran Rafael. Frescos que se tratan de una réplica de la Sala de Heliodoro del Vaticano y que fueron mandados pintar, entre 1.511 y 1.514, por el Papa Julio II.
Detalle de las enigmáticas pinturas de la Plaza Leandra.
La visita a las pinturas debe solicitarse como visita privada por dos medios

a) Llamando por teléfono al +39 3296311332 ó
b) Por medio de correo electrónico a info@cralcivitavecchia.it

El antes y el después de "La Estancia de Heliodoro". Civitavecchia.

Constatado está que el Papa Julio II, gran mecenas y que ordenó construir a Bramante el Fuerte Michelangelo, efectuó numerosas visitas a Civitavecchia. Otra hipótesis habla que las pinturas de Piazza Leandra son unos bocetos preparatorios que Rafael hizo pintar a uno de sus colaboradores para mostrar como adelanto al Pontífice.
En cualquier caso, aportando increíbles parecidos, aunque también es verdad que otras curiosas diferencias, las pinturas han vuelto a ver la luz; eso sí, el misterio sobre su verdadero origen continúa.
Interior de la Iglesia de la Estrella. Civitavecchia.

La pequeña y espléndida Iglesia de la Estrella.

No salimos de la Plaza Leandra porque no podemos dejar pasar la pequeña pero interesante Iglesia de Nuestra Señora de las Gracias, más conocida como Iglesia de la Estrella. Junto con la Iglesia de la Muerte, son las más antiguas de la ciudad. La Archicofradía del Gonfalone tiene su sede en ella desde que en 1.688 la ampliaron, embellecieron y la dotaron de ricos adornos sagrados y auténticas obras de arte, todas ellas a sus expensas.

Una estatua de madera de la Virgen María o de Nuestra Señora de las Gracias destaca en el tabernáculo del altar con dos pinturas, en ambos laterales, que representan a la Adoración del Niño Jesús y a El Cristo Entre Dos Santos.
Otra de sus joyas artísticas viene representada por el crucifijo tallado del Cristo Muerto. Procesionado cada Viernes Santo, la Estatua del Cristo Muerto se transporta sobre un carro ornado e iluminado con antorchas y faroles por los Cofrades del Gonfalone, todos vestidos con un hábito blanco y la cara cubierta.
El mercado de pescado de Civitavecchia se ha convertido en un atractivo turístico.

Un poco de relax. Visitamos el Mercado de Civitavecchia.

No se si estareis de acuerdo conmigo pero soy de los que opinan que no se termina de conocer una ciudad si no se visita su mercado. El de San Lorenzo, y seguimos en el corazón del centro histórico de la ciudad, cerca de Piazza Regina Margherita, es la joya de la corona. A partir de 1.884, cuando se empiezan a derribar las murallas que marcaban el límite entre la ciudad y el campo, nace el histórico mercado (año 1.904) en el interior de una exclusiva estructura amurallada. Los productos frescos hortofrutícolas, como frutas y verduras, ahora están separados del mercado pesquero.
Tenderetes en los alrededores de la zona del Mercado.

Toda la zona del mercado y las calles aledañas forman el corazón palpitante de la ciudad. Cualquier especialidad gastronómica como quesos, embutidos y otras exquisiteces es posible tanto comprar como degustar en los múltiples bares, restaurantes, pizzerías y pequeños puestos que se instalan. Por supuesto, tampoco pueden faltar los kioscos o tenderetes que venden ropa o cualquier objeto que sirva de souvenir.

¡Ahh, que no os lo he dicho! Visitar el Mercado de Civitavecchia es aconsejable hacerlo a primera hora de la mañana, en plena actividad (abierto todos los días, excepto domingos de 7 a 13 horas). Sí, ya sé que estás de vacaciones por eso lo he puesto en este lugar del recorrido.
Fachada principal del Teatro Municipal Traiano. Civitavecchia.

El Teatro Traiano, o de Trajano.

Continuamos nuestro recorrido estando situados en Vía Doria. Solo hemos de bajar las escaleras que nos encaminan a la Vía Dura degli Abbruzzi para llegar a la conocida zona peatonal de Corso Centocelle. A pocos pasos nos encontramos con la fachada del Teatro Municipal Traiano, construido en la primer mitad del siglo XIX para sustituir al viejo Teatro Minozzi.
Con una forma original de herradura de caballo, típica de la época, estaba dotado con un singular telón, totalmente pintado al óleo, y que se levantaba de abajo a arriba. Sin embargo hoy en día, totalmente reconstruido al ser bombardeado por las fuerzas aéreas americanas, no tiene mayor interés más que su fachada a no ser, lógicamente, que se quiera acceder a alguna de sus representaciones.
Fachada de la Catedral con la Puerta Santa al fondo.

La Piazza Vittorio Emanuele o también conocida como Plaza de la Catedral.

La amplia plaza, con vistas al puerto y al Fuerte de Michelangelo, coge en su lado izquierdo a la catedral barroca dedicada a San Francisco de Asís, donde antes se ubicaba una pequeña iglesia de los frailes franciscanos construida bajo el pontificado de Pablo V, en 1.610. Fue después el Papa Clemente XIV quien inicia su reconstrucción y, en 1.782, bajo el pontificado del Papa Pío VI se acaba definitivamente para convertirse en Catedral en 1.805. Lamentablemente los bombardeos de 1.943 la dejaron gravemente dañada lo que ocasionó su completa restauración en 1.950.
En lo alto de una escalera, dominando la plaza, destaca su simple fachada, con unas columnas jónicas y las dos grandes estatuas de San Francisco de Asís y de San Antonio de Padua.
La nave interior de la Catedral de Civitavecchia.

El interior, de una sola nave, es elegante aunque muy sencillo. En el altar mayor, con un precioso frontón de mármol, se asientan las estatuas de la Justicia y la Esperanza, obras de Pietro de Laurentis, además de quedar dominado por un gran fresco, atribuido a Antonio Messi, y que representa a San Francisco recibiendo los estigmas.
Cuenta con una Puerta Santa,preciosamente labrada, cuya apertura da inicio al Jubileo de la Misericordia.
Edificio del Museo Arqueológico de Civitavecchia.

El Museo Arqueológico, también conocido como Museo Cívico.

Si quieres tómatelo como una especie de aperitivo de lo que vas a encontrar en Roma, o incluso en la vecina Tarquinia. Sin embargo, como hemos decidido que ver y hacer en Civitavecchia no podemos dejar pasar la visita a su Museo Arqueológico, por cierto gratuita.

A muy pocos pasos del Fuerte Michelangelo, el edificio que alberga el museo fue mandado construir por el Papa Clemente XIII, en el siglo XVIII. Contiene importantes colecciones etruscas y romanas procedentes de las excavaciones realizadas en toda la región y donde destacan una sorprendente colección de anclas romanas.
La estatua del Dios Apolo. Museo Arqueológico de Civitavecchia.

En un interesante recorrido por sus tres plantas podemos admirar desde la estatua del Dios Apolo (siglo I d.C.), y que bien pudiera ser una reproducción del Coloso de Rodas, hasta ejemplos de Búcaro Etrusco u objetos de bronce, cerámica medieval descubierta en las inmediaciones de la Roca o algunas cabezas de mármol, una de ellas representando al Emperador Marco Aurelio cuando era joven.
La entrada al museo es gratuita en horario de 8,30 a 19,30, de martes a domingo. Los lunes cierra.
El búcaro es un tipo de cerámica negra, fina y muy ligera, producida por los etruscos para realizar vasijas que se decoraban con varias técnicas; algunas incluso del siglo VII a.C.
La fuente del Gueto, en la Plaza A. Fratti. Civitavecchia.

El Gueto de Civitavecchia, ambiente a cualquier hora del día y de la noche.

Por el lado opuesto al teatro, encaminándonos por la Vía Cesare Battisti, nos adentramos en el antiguo barrio del Gueto de Civitavecchia. Curiosamente y a pesar del nombre esta zona nunca estuvo habitada por familias judías. Fue el Papa Inocencio XII quien dispuso que este área entre el Fuerte Michelangelo y el murallón de Papa Urbano VIII, se utilizase para formar un burgo destinado a los judios. De ahí el nombre de Gueto, aunque ninguno de los edificios fueron nunca a los judios y si ocupados por familias de pescadores y trabajadores venidos desde el reino de Nápoles.
El Gueto de Civitavecchia en la Via Enrico Toti.

Toda esta zona, alrededor de la Plaza Fratti, es una de las zonas con mayor vida de la ciudad, incluso en la noche. Así que, si estás buscando algún local donde tomar el aperitivo, toma un buen vino en alguna de sus enotecas, estás en el sitio adecuado; sobre todo a lo largo de Vía Enrico Toti.

Por Viale Garibaldi llegamos hasta la playa o paseo marítimo de Civitavecchia: la Marina y el Pirgo

La Marina de Civitavecchia se extiende por el tramo de paseo marítimo que saliendo del Fuerte Michelangelo, en lo que es la gran zona de la Piazza della Vita, y pasando por Viaje Garibaldi, nos deja en las casetas de baño del Pirgo.

Este agradable paseo es bien conocido por aquellos que deciden ir en tren hasta Roma dado que es el camino hacia la estación de tren.
Atardecer en El Pirgo. Civitavecchia. Fotografía de Franco Di Claudio.

En El Pirgo, justo donde se encuentra el islote del mismo nombre, originalmente construido para ser un complejo balneario, se reunía la importante burguesía de la época. Reconstruido en 1.997, desde su terraza tenemos una maravillosa panorámica de todo el paseo marítimo de Civitavecchia. A pie de playa han surgido de nuevo las casetas de baño, debidamente equipadas, para el disfrute de bañistas y turistas en verano.
Fachada de la Iglesia de los Santos Mártires Japoneses. Civitavecchia.

Y finalizamos nuestra visita a muy poca distancia y un poco más allá de la Estación de Tren de Civitavecchia, en el Largo San Francesco d'Assisi. Vamos a visitar una auténtica curiosidad ...

La Iglesia de los Santos Mártires Japoneses, con las pinturas de Luca Hasegawa.

Una pequeña plaza donde de nuevo encontramos una estatua de San Francisco de Asís. A nuestra vista una iglesia en cuyo interior podemos admirar los frescos del pintor japonés Luca Hasegawa. Era el año 1.549, algunos jesuitas a cuya cabeza iba San Francisco Saverio parten desde Italia hasta el lejano Japón para efectuar conversión al cristianismo a la población nipona. Tanto fue el éxito de su misión que fueron expulsados por medio de un decreto.
Virgen con el kimono junto a San Francisco Saverio y San Francisco de Asís.

Años más tarde, en 1.593, volvió a suceder la misma reacción de expulsión por el shogun cuando desembarcaron en Japón los padres franciscanos. Realmente la decisión fue más drástica pues, además del arresto de los franciscanos, jesuitas y los japoneses convertidos, el 5 de febrero de 1.957 se procedió al martirio de 26 cristianos, en una colina a las afueras de Nagasaki.
Tras un largo proceso de canonización, que finalizó el 8 de junio de 1.862, los 26 mártires japoneses fueron elevado a los altares. Esta canonización es la que sirvió para que, con las limosnas recaudadas por la canonización de los Santos Mártires Franciscanos de Japón, en 1.872, se terminara la construcción de una nueva iglesia dedicada a ellos.
Escena del martirio en la Iglesia de los Santos Mártires Japoneses. Obra de Luca Hasegawa pintada en 1.597

El 30 de agosto de 1.943, en un segundo bombardeo de la ciudad, la iglesia se derrumbó. No fue hasta octubre de 1950 cuando, en el día de San Francisco de Asís y durante el año del gran Jubileo, se inaugurase la nueva Iglesia de los Santos Mártires Japoneses. Por aquel tiempo Luca Hasegawa, famoso artista japonés convertido al catolicismo había llegado a Roma para celebrar el año Santo. El encargado de Japón en la Santa Sede le ofreció el trabajo para realizar las pinturas, inexistentes hasta la fecha.

Desde 1951 al 1957, Luca Hasegawa trabajó en los frescos, formando parte de la vida del convento. Las primeras figuras fueron la Virgen en kimono con el niño y la escena de los 26 mártires japonesescaídos en la colina de Nagasaki, que se pueden apreciar en el ábside.
A los lados del ábside se rinde homenaje a Santa Termina, patrona de Civitavecchia y también a Hasekura Tsunenaga, primer japonés que desembarcó en la ciudad en el siglo XVII.
Representación del martirio de Nagasaki con los 26 mártires japoneses.

En los seis altares laterales los frescos, terminados tres años más tarde, vienen a representar a con las llaves del Paraíso, a San Pablo, San José y el Niño Jesús y a San Francisco de Asís.
La visita a esta iglesia, verdadera sorpresa de nuestro recorrido, se hace también necesaria al visitar Civitavecchia, siendo la entrada gratuita.

Hemos acabado nuestro paseo por Civitavecchia. Realmente podríamos contarte más cosas situadas en sus próximos alrededores e, incluso, algunos kilómetros más allá. ¡Perdona, qué me dices! ¡que sí, que te gustaría! Pues venga, me pongo a ello y haremos un nuevo artículo. Que conste que luego no me eches a mi la culpa si no has ido a Roma. ¡Gracias por tu paciencia al terminar este artículo que también compartimos en la sección de Guías de Viaje.!

Otros artículos relacionados.

1.- Conocer el Puerto Histórico de Civitavecchia. Una alternativa a la excursión a Roma.
2.- Todos los artículos sobre Roma.
3.- Todos los artículos sobre Italia.

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COMENTARIOS

  • Pedro escribió

    enero 9, 2018

    Jose .
    Dos palabras solanete.
    Un crak.
    Saludos.

    Responder
  • Jesus Romano Sebastian escribió

    enero 9, 2018

    Fenomenal artículo como todos los leidos hasta la fecha….
    Aunqué conocía el viaje de Hasekura Tsunenaga…….
    De Japón a Civitavecchia: el viaje de Hasekura Tsunenaga
    La historia del gran viaje de Hasekura Tsunenaga: del martirio de los primeros cristianos japoneses al hermanamiento de Civitavecchia con la ciudad de Ishinomaki

    EL GRAN VIAJE DE HASEKURA TSUNEGAGA
    Hasekura Rokuemon Tsunenaga, el 18 de octubre de 1615 desembarca en Civitavecchia, en la época del Puerto del Estado Pontifício, tras un largo viaje iniciado el 28 de octubre de 1613 desde el puerto de Ishinomaki. Dos larguísimoa años de navegación durante los cuales el samurái cruzó dos Océanos, el Pacífico y el Atlántico, con el objetivo de reunirse en Roma con el Papa Pablo V.

    Desconocia lo de los martires cristianos de Japón, así qué gracias por las ampliaciones de nuestros conocimientos gracias a tus artículos Ciudadado Viajero. Saludos.

    Responder
    • José Manuel Beltrán escribió

      enero 11, 2018

      Gracias, como siempre, Jesús. La historia de la iglesia de los mártires japoneses es realmente fascinante; las pinturas y frescos mucho más. Por suerte la ciudad tiene mucho que contar.

      Responder
  • Maria Fons escribió

    enero 10, 2018

    Cómo siempre un interesantísimo post, mira siempre me había preguntado si sería interesante visitar este puerto,pero los comentarios qué había oido no eran demasiado favorables,no conocía la historia de los japoneses cristianos y me a encantado saber otra historia más, cómo siempre digo sabes expresar muy bien,gracias ciudadano viajero,esperando él próximo. Ahora buscaré él otro post.

    Responder
    • José Manuel Beltrán escribió

      enero 11, 2018

      Gracias, María por tus palabras. ¡que serían los viajes si no hubiese que contar historias! ¿verdad?. Desde este humilde blog figuremos contándolas.

      Responder
  • Rosaura escribió

    enero 10, 2018

    Ante todo GRACIAS. Pues este mes de febrero tocamos este puerto, pero no bajamos porque estado tres veces en Roma. Para mi a sido muy interesante. Ya que no me lo pienso perder dentro de mis posibilidades veré asta donde pueda.

    Responder
    • José Manuel Beltrán escribió

      enero 11, 2018

      Gracias a ti, Rosaura, por leerme. Ese es el sentido de este blog: contar historias y lugares donde perderse. Si encima eso sirve de ayuda o de incentivación para el viaje pues mucho mejor. Por favor, vuelve cuando quieras. El blog es todo tuyo.

      Responder

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