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TRIÁNGULO DE ORO

Recorriendo el triángulo de oro. Delhi, Jaipur y Agra en la India.

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Este maravilloso país te deslumbrará por sus colores y olores, por sus monumentos, sus tradiciones y creencias. 

Nos introduciremos en la India por el fascinante Triángulo de Oro para conocer Delhi, Agra y terminar en Jaipur. Aquí, en silencio, contemplaremos algo que no tiene precio: la armonía y la belleza del Taj Mahal.

Texto y fotos por ©José Manuel Beltrán.
“Un hombre solo posee aquello que no se puede perder en un naufragio”
Al igual que este, son muchos los proverbios hindúes que nos pueden acercar a comprender cual es la verdadera esencia de la India. Sumergirse en este vasto país, de siempre denominado como subcontinente por su gran idiosincrasia, y hacerlo encerrado bajo el prisma occidental nos conducirá irremediablemente a no entender nada de lo que allí acontece; de como se sufre, se disfruta, se siente… en definitiva, de cómo se vive y se muere, de cómo te relacionas y del por qué es así.

El amplio abanico de conceptos para dar respuesta a cómo entender la espiritualidad, a través de sus múltiples dioses y creencias, nos conduce a irremisiblemente a la reencarnación: el cuerpo como simple instrumento de tu karma. Es así que la exposición pública de la muerte -“el cuerpo es solo carne”- se convierte en un acto de festejo y de alegría entre los amigos y la familia, a través de las calles.

El Triángulo de Oro, un recorrido esencial para conocer el norte de la India.

Tres ciudades conforman los vértices de este imprescindible recorrido en tu visita a la zona norte de la India. Nueva Delhi, su capital, o simplemente Delhi, junto con Agra y Jaipur ofrecen infinidad de experiencias y es la zona perfecta para empezar a conocer este inmenso país. Así que, si has decidido iniciar el viaje - máxime si es tu primera vez- lo primero que debes de hacer es arrojar al viento cualquier idea preconcebida; preparar tu vacía mochila para introducir en ella –no importa que sea de una forma desordenada- olores y sabores, la luz y el color, la paciencia, un alto grado de espiritualidad e intensidad. Si ya estás preparado empecemos por saludar: “Namaste”, ciudadano viajero.

Delhi, la demostración de cómo una ciudad caótica se organiza por sí misma.

El aeropuerto internacional Indira Gandhi se encuentra a unos catorce kilómetros del centro de la ciudad. En una zona aledaña se encuentran la mayor parte de los hoteles de 4 y 5 estrellas, todos con grandes medidas de seguridad y de las que no te salvarás cada vez que quieras acceder a ellos. El medio de locomoción más recomendado y rápido es el metro: línea DAME, Delhi Airport Metro Express, de envidiable modernidad (cuenta hasta con desfibriladores en las estaciones) y te dejará en pleno centro (Delhi Metro Station) en unos pocos 20 minutos.

Nadie se salva del incesante y caótico tráfico, del ir y venir de todo tipo de vehículos, motocicletas, rickshaws, camiones, carromatos y bicicletas que se entrecruzan sin mayor aviso que el sonido del claxon, todos ellos atestados de gente. Delhi, y la India en general, es un continuo concierto de pitidos donde casi no existen reglas, escasos semáforos que sirven de adorno y,…. sin embargo, poquísimos accidentes.

A pocos pasos del Fuerte Rojo, recorrer y adentrarse en Chandni Chowk, el Mercado de la Luz y de la Luna, diseñado y creado por la princesa Jahanara en 1.650, es recorrer una parte de la historia de Delhi. Es el mayor mercado al por mayor de la India y uno de los más concurridos y antiguos de la vieja Delhi. Hoy en día el pequeño estanque donde se reflejaba la luz de la luna, así como el sistema de ubicación de las tiendas en forma de media luna, ha desaparecido. Sin embargo siguen existiendo los comercios de Chandni, en hindi significa plata, como de comida india, de libros, ropa, calzados e infinidad de productos.
Pasear montado en un rickshaw es casi obligado en Delhi.

En la misma calle, y ya montado en un ciclo-rickshaw, sorteando personas y vehículos, se encuentran perfectamente integrados en el ambiente los templos de Sri Digambar Jain Lal Mandir y el Gauri Shankar, con sus tres enormes torres rosadas. Enfrente de ellos, como contraste, una iglesia de culto cristiano. Solo queda adentrarse en las estrechas calles de Khari Baoli, el mercado de las especias más grande de Asia, para dar confusión a tu pituitaria o subir a las azoteas de los edificios para tener una visión de conjunto de este submundo.

La inmensa Delhi nos ofrece un recorrido donde destacan sus grandes monumentos y templos. En su parte más moderna, a través de la avenida Rajpath, el majestuoso boulevard diseñado por Lutyen, se encuentran los edificios gubernamentales, embajadas y el palacio presidencial para desembocar en La Puerta de la India. Este espectacular arco, que se asemeja al del Triunfo en París, está dedicado a la memoria de los soldados desconocidos. En unos estanques aledaños, semidesnudos, los jóvenes juguetean dentro del agua dando rienda suelta a su alegría, siempre reflejada en su rostro. Siempre hay una sonrisa para el extranjero, más allá de su curiosidad por querer salir en nuestras fotos. El colorido de los sharis de las mujeres, muchas de ellas niñas, contrasta con la belleza de sus miradas.

El respeto se hace notar al visitar el Raj Ghat, el memorial dedicado a la cremación de Mahatma Gandi, en un espacio totalmente abierto y sencillo. Un poco más estrictas son las normas de conducta bien en la visita de la Tumba de Humayun, un impresionante mausoleo dedicado al emperador, o a la Mezquita real de Jama Masjid donde, a la fuerza, has de cumplir con el rito de ir descalzo.

De camino a Jaipur, la ciudad rosada de la India.

La ciudad se decora con los colores de un anochecer de otoño: rojo, rosa y blanco en distintas tonalidades. Así se muestran, en buena parte de sus edificios más antiguos, la Ciudad Real de la India o más conocida como la Ciudad Rosada. Jaipur tiene una excelente planificación urbanística, con amplias y rectas avenidas, debida en su mayor parte al astrónomo Maharajah Jai Sing II. Epicentro de la cultura rajputana, hogar del Mahraja Jaipur Singh, su edificación y fachada más singular está representada por el Hawa Mahal, más conocido por el Palacio de los Vientos.
La impresionante fachada rosa del Palacio de los Vientos.

La visita al palacio y al observatorio astronómico Jantar Mantar es de obligado cumplimiento. Este gran complejo contiene 15 enormes y complicadas estructuras que en realidad son instrumentos de medición precisa del tiempo, de la declinación solar, de la localización de constelaciones y otras medidas.

Sin embargo, venir a Jaipur lo es fundamentalmente para visitar el Fuerte Amber y, claro está, subir a lomos de sus famosos elefantes. En un ir y venir continuo, a modo de desfile por la empinada cuesta que da acceso al precioso Palacio Jag Mandir, y ya dentro del mismo, sin duda la sala al exterior de mayor belleza es la de los cristales o espejos. Las vistas, desde cualquiera de sus torreones, te hacen sentir la magnitud de este conjunto construido a unos 13 kilómetros de la ciudad. A la salida, especial cuidado hay que tener por la agresividad de los monos que pululan libremente en busca de los collares de flores que se ofrecen a los visitantes.
En la sala de los cristales deberás buscar el ángulo apropiado para verte reflejado en el espejo

De camino a Agra, antes de visitar la Joya de la Corona, la parada se hace necesaria en una ciudad fantasma: Fatehpur Sikri.

La autopista, por llamarla de alguna forma, que nos conduce a Agra está salpicada de intersecciones donde el tránsito, no solo de vehículos, motocicletas, carromatos, animales y personas, es libre. A ambos lados se nos presentan poblados en unas condiciones difíciles de digerir para lo que estamos acostumbrados en occidente. Pero, no lo olvidemos, estamos en India.
En este recorrido, y allá donde no hay nada, de repente se nos presenta una impresionante ciudad fantasma: Fatehpur Sikri, donde se ubica la tumba de Salim Chisti, el Punch Mahal. Construida por Akbar en el siglo XVI, para ser la capital de su gran imperio, por razones todavía desconocidas fue abandonada tan solo trece años después. Sin embargo, la ciudad-palacio-fortaleza está llena de edificaciones, patios, plazas y estanques realmente bellos.
La paz y el silencio de este templo queda reflejada en la imagen sobre su estanque

El Taj Mahal, el monumento funerario más bello del mundo hecho por amor.

Es, sin duda, la Joya de la Corona de este gran recorrido por el Triángulo de Oro. Declarado Patrimonio de la UNESCO y considerado una de las 7 Maravillas del Mundo, fue construido en un mármol blanco impoluto por Shah Jahan en memoria y recuerdo de su hermosa y amada mujer, Mumtaz Mahal. El diseño y la perfecta simetría de todo el conjunto; las elegantes cúpulas, la interior y la exterior; sus minaretes, con una ligera inclinación que, supuesto de caerse, nunca dañarían al edificio principal; las incrustaciones de piedras preciosas y el tallado del mármol…. todo es belleza, a la que uno no se cansa de admirar desde los jardines y fuentes que le preceden.

La luminosidad, cambiante a lo largo del día, otorga un plus de belleza a esta obra efectuada por los mejores artesanos venidos de otras partes del mundo. Al atardecer, al otro lado del río Yamuna, la silueta del Taj, erigido en honor de la “elegida del palacio” recrea de verdad la fantasía del paraíso.
El blanco impoluto del Taj Mahal contrasta con el colorido de los sharis
¡Ahora sí! En este momento la mochila que al principio te contaba está llena de aquello que señalaba el proverbio hindú:

“Un hombre solo posee aquello que no puede perder en un naufragio”.

NOTA:
Este artículo es el resultado de la colaboración efectuada con la revista iCruceros, y publicado en su número 17 con fecha 29 de marzo de 2.016, a partir de la página 70

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COMENTARIOS

  • Antonio Ogando escribió

    abril 14, 2016

    SENSACIONAL …en tu Línea

    Responder
  • José Manuel Beltrán escribió

    abril 18, 2016

    Gracias, Antonio. Me alegro que te haya gustado…

    Responder
  • Teresa Lorenzo escribió

    abril 19, 2016

    Jose Maunel me ha encantado este post. Acabo de estar en la India desde el sofá de mi casa. Genial esa foto de los camellos reflejada en el agua. Gracias por hacerme viajar sin billete. Un abrazo

    Responder
  • CARLOS OLLER BOFILL escribió

    abril 25, 2016

    Muy bueno, eres un profesional.

    Responder
  • Susana escribió

    febrero 18, 2018

    ¿En qué fecha fuisteis? Voy en unos días y no sé si debo llevar pantalón largo o puedo meter alguna bermuda. ¿pasaré calor?
    Gracias

    Responder
    • José Manuel Beltrán escribió

      febrero 18, 2018

      Susana, nosotros fuimos a finales del mes de setiembre y hacía calor. Consulta en internet las previsiones y las medias; es lo mejor. Gracias por tu interés y comentario.

      Responder
  • María Elena escribió

    septiembre 15, 2018

    José Manuel esta fenomenal el reportaje es tal cual lo hicimos nosotros.no genial preciosa la India .
    Felicidades.
    Un saludo

    Responder
    • José Manuel Beltrán escribió

      septiembre 17, 2018

      Gracias, María Elena. Es uno de los circuitos clásicos por el norte de la India y, efectivamente, creo que es la mejor aproximación a este gran país si es la primer vez que lo visitas. Esta es tu casa. Vuelve cuando quieras.

      Responder

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