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El placer de pasear por Aix-en-Provence. Más allá de la cercana Marsella.

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Si quieres sentir el placer de pasear por Aix-en-Provence entre sus calles empedradas, plazas y edificios históricos a la vez que descubrir colores y aromas, bien sea de sus mercados o de sus cafés al aire libre, es indudable que no debes de dejar de visitar la ciudad natal de Cezanne.

Dice uno de sus lemas turísticos que Aix-en-Provence es “la Provenza por excelencia”. A escasos treinta kilómetros de Marsella (de la que ya te dejábamos visita en otros post y guía); dejando un poco más allá la fortificada Avignon, que también merece una dedicada visita, la Provenza es una región con historia y cultura, con encanto, con olor y color a lavanda, romántica y seductora, sobre todo de artistas gracias a su luz, a sus pueblos medievales y a sus paisajes.

Y Aix-en-Provence, reuniendo todo lo anterior, lo aúna con un suave clima mediterráneo, con días soleados (muchos más de los que uno pudiera pensar) y, sobre todo, con agua, mucha agua, que tiene presencia en las innumerables fuentes que se ubican en todas sus plazas, grandes o pequeñas. Es así que no debe de extrañarnos no solo su asentamiento, también la fundación de la misma por parte de los romanos, allá por el 122 antes de nuestra era, quienes pasaron a llamarla “Aquae Sextiae”.

 

El pacer de pasear por Aix-en-Provence.

La estatua del pintor impresionista, admirado por Picasso o Matisse, te espera en la Plaza de la Rotonde.


Como llegar a Aix-en-Provence.

En tren. Hay que tener en cuenta un dato importante. Aix-en-Provence tiene dos estaciones de tren: la más alejada es la estación TGV (aproximadamente a unos 15 Km.) donde llegan los trenes de alta velocidad. Desde allí a Aix hay un autobús. La otra estación, casi, casi en el centro, a unos 5 minutos de La Rotonde, lo es para trenes regionales que llegan desde Marsella u otras poblaciones.

Por avión. El aeropuerto más cercano es el de Marsella, más o menos a unos 25 kilómetros de la población.

En coche. Son varias las autopistas (ojo al pago del peaje) que comunican Aix con ciudades importantes de la Provenza u otras como Arles (unos 80 Km); Nimes (120 km); Montpellier (150 Km.) o Niza (175 Km). Marsella lógicamente es la más cercana.
Principales localidades de la región de la Provenza.
¡Ahh, por cierto! Que también puedes llegar en barco. Si llegas en un crucero con escala en Marsella, y quieres ir de excursión a Aix-en-Provence por tu cuenta (cuestión que te recomiendo), no te compliques la vida. Utiliza un UBER (52€ en Noviembre 2019 para 4 personas en un amplio y moderno Mercedes Benz), y en media hora estarás en la Place de la Rotonde. Así lo hicimos nosotros. Todo perfecto.
Plano del Centro Histórico de Aix-en-Provence.

El recorrido que te voy a proponer comienza y termina en la Place du Gral. de Gaulle, popularmente conocida como la Rotonde, punto de inicio a su vez de una de las principales avenidas de la ciudad, la Cours Mirabeau. En ella puedes encontrar establecimientos comerciales de primeras marcas, la amplia y moderna Oficina de Turismo, tu primer encuentro con la estatua de Paul Cezanne, y la grandiosa y bella Fontaine de la Rotonde. o de las Tres Gracias..
La Fontaine de la Rotonde o de las Tres Gracias es de unas dimensiones excepcionales.

La Fuente de las Tres Gracias, una de las de mayores dimensiones de Aix, fue erigida en 1.860. Su espectacularidad se lo dan sus 32 metros de ancho y 12 metros de alto. En todo su perímetro encontramos esculturas de bronce que representan a doce leones, sirenas, cisnes, ángeles y delfines. La coronan tres figuras, en direcciones diferentes, y que vienen a representar a "La Justicia", orientada hacia la ciudad, más en concreto a Cours Mirebau; "La Agricultura", en dirección hacia Marsella y finalmente, la Gracia que representa a "Las Bellas Artes", orientada hacia Avignon.

Curiosamente, en Málaga, al final del Paseo del Parque y ya con la Malagueta enfrente, existe otra fuente de hierro fundido con la misma denominación, aunque también se la conoce como la de las Tres Ninfas.
Otra fuente con el mismo nombre la podemos encontrar en Montpellier.

Nos adentramos en Cours Mirebau. Lo que allá por 1.649 fue un paseo para las carrozas se ha convertido en una de las más animadas y principales avenidas de la ciudad. Todos los sábados (y por suerte ese fue el día que nosotros la visitamos) se instala un animado mercadillo, mucho más allá de la clásica "ropa de chinos". A la sombra o al cobijo de grandes árboles plataneros, a ambos lados de la avenida, nos encontramos con palacios señoriales, restaurantes y cafés (muchos cafés), librerías y tiendas de objetos antiguos.
Los sábados por la mañana Cours Mirabeau se convierte en un animado mercadillo con variedad de puestos.

A lo largo de la avenida (en su parte central) te encontrarás con otras tres reconocidas fuentes. ¡Ojo, no te esperes algo espectacular! La primera (marcada en el siguiente plano con el 2, azul) es la Fontaine des 9 Canons. La siguiente (número 3) es la más curiosa: la Fontaine d'eau Chaude, que, desde que se construyó en 1.734 y como su propio nombre indica, despide agua caliente a 18 grados procedente de la fuente termal de Les Bagniers. Por último, poco más adelante (4, azul), la Fontaine du Roi René, de 1.819, representa una estatua del rey con un racimo de uvas en la mano.

Basta girar a la izquierda para continuar nuestro tranquilo paseo en el que nos adentraremos ya en las calles del centro histórico de la ciudad. Aún cuando otros lo hacen por Rue Clemenceau, yo te recomiendo bien por Rue Fabrot, o por el Pasaje Agard, donde en este último se localiza un antiguo convento de las carmelitas y enfrente, Los Oblats, su pequeña y antigua capilla. Seguimos hasta llegar a la Place de Verdun y encontrarnos con el edificio del Palacio de la Justicia, construido sobre el antiguo Palacio de los Condes Soberanos, finalizado en 1.832 y que viene a representar una de las muchas residencias señoriales de los siglos XVII y XVIII que existen en la ciudad.
La fuente de la Plaza de Albertas forma parte de lo que es realmente destacable: el entorno arquitectónico de la propia plaza.

Sin embargo no quisiera que dejaras de lado (variando un poco este recorrido) la visita a la Place d'Albertas (el número 8, azul, del plano anterior). Fue construida en seis años, de 1735 a 1741, por Jean-Baptiste d'Albertas, justo frente al hotel donde vivía, rue Espariat, al lado del Hotel Boyer d'Eguilles, y cuenta con una preciosa fachada barroca así como su puerta de entrada, que también servía para el paso de carruajes.

Hoy, la plaza está llena de pequeños hoteles que configuran una mayor unidad del conjunto, gracias al notable equilibrio entre las líneas horizontales de las paredes inclinadas de la planta baja y molduras del piso, así como las líneas verticales de las pilastras que flanquean dos pisos. Entre la fuente y la plaza (y aquí entra la imaginación y sensibilidad de cada uno) a mí no cabe duda que te hace sentir como si volvieses al encanto de la vida del siglo XVIII.

Lo mismo ocurre, como en la mayoría de las plazas y fuentes de la ciudad, nada grandilocuentes, como la pequeña Fontaine des Bagneres, en la pequeña Place des Chapeliers, utilizada ya en la época romana.

Este lugar tomó el nombre de "Chapeliers" debido a la gran cantidad de estos artesanos que ocupaban las calles adyacentes en una época en la que florecían las tiendas de sombreros en Aix. De hecho, en 1860, los cronistas hablan de 442.000 sombreros que salieron de los talleres de Aix, y casi 450 trabajadores estaban empleados en este trabajo. El sombrero representaba ser miembro gremial de una corporación muy activa. Como prueba de ello solo basta recordar que el padre de Cezanne de su floreciente y próspero negocio de sombreros pasó a fundar un pequeño banco. Volviendo a la fuente de este lugar, llamada la fuente Bagniers, podemos observar como contiene un medallón de bronce de Cezanne.

Seguimos callejeando, entre calles más bien estrechas, para llegar a nuestro siguiente objetivo: la Place Richelme (supongo que ya estarás bien situado sobre el mapa). Las calles nos sigue mostrando la vida y el ambiente de los cafés, bistrot y pequeños restaurantes, junto a tiendas vintage y de productos ¡como no! de lavanda.

Pero no podía faltar en nuestro recorrido el ambiente, el colorido y los productos de un mercado.
Tiendas, bistrot, cafés, mercados; gran ambiente y el placer de pasear por Aix-en-Provence.

¡Ya estamos en Place Richelme, antes Place aux Herbes!, y se te hace muy difícil resistirte a la compra. Siempre me han resultado atractivos los mercados de las ciudades que visito: Aix-en-Provence no podía defraudar. Lo que en su día (siglo XIV) fue un mercado antiguo de grano y productos frescos, hoy se ha reconvertido (todas las mañanas abierto) en muchos puestos con la etiqueta de "productos ecológicos"; panes de todo tipo; frutas y verduras con un colorido espectacular en un entorno precioso y limpio. Aquí, en el corazón de la ciudad, hay vida.

Desde aquí, a la vista ya, nuestro próximo destino: la Place del Hôtel de Ville, es decir del Ayuntamiento con su Torre del Reloj; el edificio o Palacio de los Granos y la Fontaine de la Mairie, construida en 1.755 y coronada por una columna romana..

En esta plaza hay tres elementos fuertes: el Ayuntamiento, declarado Monumento Histórico en 1.995, su fuente y el Palacio de los Granos.
Ubicado desde el siglo XIV, y aledaño a la Torre del Reloj, el Ayuntamiento fue reconstruido en dos ocasiones entre 1655 y 1678. El diseño general está inspirado en los palacios italianos y es obra de Pierre Pavillon. Actualmente, el paso del tiempo y por que no decirlo, la Revolución Francesa, han hecho desaparecer de su fachada su rica ornamentación. Una vez que has accedido a su patio interior, de forma cuadrada, en la Salle des Etats de Provence, en el primer piso, destacan por un lado los retratos de los condes de Provenza y los reyes de Francia; por otro, las pinturas de grandes obras históricas.

Otro de los detalles que más me gustaron están en su misma puerta de entrada que se enmarcan en dos columnas de estilo dórico y que a su vez soportan, en su parte superior, un precioso balcón de hierro que data de 1.661, de la misma fecha que el Reloj Astronómico. Sin embargo lo que más me llamó la atención -siempre me ocurre los mismo y eso será porque soy Leo- es la decoración de cada puerta con una aldaba que representa la cabeza de un león, cuya autoría también es de Pavillon.
Fachada del Hôtel de la Ville (Ayuntamiento) con un diseño inspirado en los palacios italianos junto con la Torre del Reloj.

La fuente, construida en 1755, está coronada por una columna romana. La decoración monumental que la rodea le da mucho carácter.
Construido a partir de 1754, el Palacio del Grano, se caracteriza en su fachada por un cuerpo delantero central que se corona por un frontón triangular de estilo barroco y tallado a mano por Chastel. En él se representan las alegorías del Ródano y Durance, bajo la apariencia de un hombre y una mujer que se encuentran rodeados de toda la riqueza agrícola que se deriva de los beneficios del agua. El pie de la diosa que sale del frontón simboliza los momentos en que el Durance sale de la cama, aunque esto sea una sutil metáfora (fijaros bien en la foto más abajo de la derecha, que podéis ampliar).

Atravesaremos el arco de la Torre del Reloj para continuar rectos por Rue de Sapporta. A muy pocos pasos, a la derecha, una numerosa cola de personas nos hace llamar la atención. Sea lo que sea que aquí se venda, tiene que ser bueno. La respuesta la tenemos en sus letreros: Les Madeleines de Christophe, al parecer las mejores de Aix-en-Provence.
Dicen que las magdalenas de Christophe son las mejores de Aix-en-Provence. La cola lo atestigua.

Una pequeña tienda de jabón y flores de lavanda es otra excusa para hacer un alto y adquirir algunos detalles. A continuación de esta, si quieres, también te puedes tomar L'Apéritif Francais. Cerveza artesana de la Provenza, trufa, quesos y vino biológico, bien en su patio interior o en la pequeña terraza sobre la misma calle. Seguimos subiendo en dirección a la Catedral de San Salvador, dejando a nuestra derecha la Place des Martyrs de la Resistance, antigua Place de L'Archevescat. Una pequeña terraza, la lluvia, algunas hojas caídas de otoño en el suelo y, al fondo, la entrada al Palacio de L'Archevêché que es la sede del Museo de la Tapicería, con una amplia colección de tapices de los siglos XVII y XVIII.
A pocos pasos de la Catedral de San Salvador, la Plaza de L'Archevêché da cobijo al Museo de la Tapicería.
Fachada principal de la Catedral.

La Catedral de Saint Sauveur.

La pregunta que uno se hace cuando visita la Catedral de Saint Sauveur de Aix-en-Provence es la de ¿qué estilo arquitectónico y arte estoy observando: románico, gótico o barroco?. La cuestión es que aquí se combinan los tres, y claro no es de extrañar una vez que conoces que su construcción comenzó en el siglo V (sobre un anterior templo romano de Apolo) y que terminó en el siglo XVIII. Nada más y nada menos que desde el emperador Constantino el Grande hasta Luis XIV. Y para ello hemos de fijarnos en las diferencias de sus tres naves.

Nada más atravesar la entrada principal aparece a nuestra vista la nave central de estilo gótico. Encarando al altar, tiene exactamente 65,66 metros de largo y 12,60 metros de ancho. Sin embargo su piedra angular solo se eleva a 20 metros. Te cuento que tres son sus naves. Efectivamente, a la izquierda de la principal (donde se ubica la subida a la torre campanario) el estilo es el románico. A la derecha, otra nave esta vez de estilo barroco del siglo XVII. Es aquí también, en el inicio de la misma donde se encuentra el baptisterio.

La parte más antigua de la catedral es el baptisterio del siglo V, que viene a ser uno de los más antiguos de Francia. Su rotonda está formada por un círculo de ocho columnas de estilo corintio. Dos de ellas de granito y las otras seis de mármol cipollino. Los capiteles y sus bases están realizados en mármol blanco.
El por qué estas columnas son corintias tiene su explicación en que formaban parte de un templo romano dedicado a Apolo. Hasta aquí llegaban aguas calientes de las termas romanas. La cúpula del baptisterio, con unos delicados trabajos de yeso y escayola, fue construida en 1579 gracias a la generosidad del canónigo Jean de Leone.

Dejamos la Catedral para retroceder sobre nuestros pasos. Esta vez no cruzaremos el arco de la Torre del Reloj. A la derecha nos encaminamos a otra de las plazas emblemáticas de Aix-en-Provence: la de Cardeurs y la Fontaine Amado.
Bajo ella un amplio parking subterráneo. La modesta Fuente de Amado, que realmente esconde uno de los respiraderos del parking, es un placentero lugar para sentarse, descansar un poco de nuestra caminata y tomarte algo ... según la hora, eliges tú. La alargada plaza, de clásico estilo italiano, resulta muy atractiva para la fotografía.

Llegamos hasta el final de la misma (realmente en su subsuelo es un parking de coches como antes te he mencionado) fijándonos en las fachadas traseras de las casas. No hay ninguna calle o salida intermedia. En el último tramo, en la esquina de Place de Fontetes, observamos de nuevo una de las muchas imágenes religiosas que se esparcen en las esquinas por toda la ciudad. Esta vez, una Virgen con un niño con el contraste de un antiguo anuncio.

De nuevo unas terrazas, siempre llenas y en general de gente joven, con una curiosa decoración retro de la Brasserie-Restaurant que lo regenta. La foto es obligada.
Muchas de las esquinas de las calles se encuentran con esculturas de imágenes religiosas. Una Virgen con el Niño en Place des Cardeurs, esquina a Place de Fontetes.
Algunos de los establecimientos, también en el exterior, llaman la atención por su decoración retro-vintage. Una brasserie en la Place des Cardeurs.

Comenzamos ya nuestro paseo de regreso hasta lo que fue el punto de partida: La Rotonda o Place Gral. De Gaulle. Lo hacemos con calma a través de Rue Lieutaud, en continua observación de las fachadas, de lo que fueron almacenes y tiendas, y de las esquinas de esta bella ciudad. Nos interesa una nueva plaza, también llena de cafés, bistrot con terrazas, y por supuesto su fuente central. Estamos ya en la Place de Tanneurs con la Fontaine del mismo nombre.

Si nos fijamos bien vemos que la plaza está en el cruce de seis calles. Los artesanos curtidores se establecieron en este distrito hace más de dos siglos, de ahí el nombre de rue des Tanneurs y rue de la Tannerie-vieille.
La fuente fue construida en 1761 según los planos de Georges Vallon, quien también construyó la Iglesia del Santo Espíritu. Está alimentada por el agua que proviene de la fuente del Ayuntamiento. Lo curioso es que esta fuente permaneció inactiva durante cincuenta años. ¿El motivo? Las tuberías estaban bloqueadas por infinidad de plantas acuáticas. No fue hasta 1861, cuando la ciudad decide restaurar todas las tuberías de alimentación y de esta forma se rehabilita la fuente con adornos de estilo Luis XV y Napoleón III. Solo nos tenemos que fijar en cada una de las cuatro caras del pedestal. Allí, un mascarón de hierro fundido que se representa por la cabeza de un león vierte el agua en la pilastra. Su parte superior queda adornada por un magnífico jarrón esculpido por Jean Chastel.

El lugar desde luego invita a sentarte, bien sobre la misma fuente o en cualquiera de las mesas de los cafés que la circundan. Si tuviera que elegir, y creerme que es difícil, diría que esta es una de mis favoritas. Su belleza radica es que para nada es un lugar espectacular. Quizás estoy aplicando el lema de aquel proverbio, creo recordar que chino, que dice que la belleza está compartida entre el propio paisaje y los ojos de quien lo admira. Seguro que es eso. Que yo miro con la admiración del turista o viajero.

Desde Place des Tanneurs elegimos continuar por la Rue Tanneurs, no por capricho. Al final de la misma, ya divisándose su torre campanario, localizamos la Iglesia del Santo Espíritu. Aunque antes tenemos que pasar por una muy pequeña pero coqueta plaza y fuente: la Place de Seraphin Gilly, artista local autor de la misma aunque de época muy reciente.

La Iglesia del Santo Espíritu, justo enfrente del Convento de los Agustinos, antiguo y enorme monasterio del siglo XIII que llegaba hasta la actual Cours Mirabeau, fue construida en el siglo XVIII sobre lo que ya era el asentamiento de un hospital.
Entramos en ella para observar que su planta es de cruz latina, y sí, resulta curioso como se comunican los brazos del crucero con los pasillos y la parte del coro siendo esto una innovación arquitectónica religiosa propia del Aix-en-Provence de la época. En su interior, su obra más importante, de 1.444, es el tríptico de la Anunciación, de Barthélémy d'Eyck, encargado por Pierre Corpici, proveedor privado de la Corte del Príncipe.

Nuestro recorrido llega a su fin. Hemos disfrutado del placer de pasear por Aix-en-Provence, mucho más allá de lo que podía ser nuestro primer destino: la cercana Marsella. Tomando la rue Espariat, estrecha pero llena de vida gracias a los muchos cafés y establecimientos que allí se instalan llegamos a nuestro inicio: la Place de la Rotonde o del General de Gaulle. Descansemos ... yo creo que nos lo merecemos. Salud, ciudadanos viajeros.
Animado rincón de la rue de Espariat camino de la Rotonde.
La Fontaine de la Rotonde. Vista general.

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1.- Marsella. Guía de viaje en PDF.
2.- Todos los artículos de Francia.

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COMENTARIOS

  • José viaja escribió

    enero 23, 2020

    Vaya, que sitio más chulo. Es de esos lugares con mucho encanto pero fuera de las típicas concentraciones de turistas.
    Felicidades por el post 😉.

    Responder

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