¿QUIÉN SOY?
Selecciona tu idioma
Rutas con encanto

Al-Ula y Hegra, la ciudad nabatea de Arabia

A- A+

Es en Arabia, a casi 600 km. al sur de Petra (Jordania) donde se halla Hegra, considerada la segunda gran ciudad y capital de los nabateos. Fue una escala primordial en las rutas comerciales que discurrían y atravesaban toda la Península Arábica.

Reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO, el recinto arqueológico de Hegra (todavía en excavación) contiene 111 monumentales sepulturas horadadas en la roca, muchas de ellas profusamente decoradas.

Texto y fotos por ©José Manuel Beltrán

Hegra impresiona a cualquiera que la visite. Sin duda. Conocida en su terminología árabe como al-Hijr o Mada’in Saleh, Hegra tiene el honor de ser el primer lugar del país -recordemos, Arabia Saudí- inscrito en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Por ello, ha pasado a ser considerada como la joya de la corona de las atracciones arqueológicas de Arabia Saudita.

Veamos lo que, la ficha de la UNESCO dice de ella:

El sitio arqueológico de Al Hijr – Madain Salih

Es el primer sitio del Patrimonio Mundial inscrito en este país. Conocido en la antigüedad con el nombre de Hegra en la Antigüedad, es el sitio de la civilización nabatea mejor conservado al sur de Petra (Jordania). Comprende una serie de tumbas monumentales con fachadas ornamentadas, que se hallan en buen estado de conservación y datan de los siglos I a.C. y I d.C. Posee además medio centenar de inscripciones del periodo prenabateo y algunas pinturas rupestres. Al Hijr constituye un testimonio excepcional de la civilización nabatea. Sus pozos y sus 111 sepulturas monumentales, entre las que figuran 94 ornamentadas, son una muestra excepcional de las realizaciones arquitectónicas de los nabateos y de su dominio de las técnicas hidráulicas.»

La tumba de Qasr al-Farid. Fotografía de ©José Manuel Beltrán/Parada y fonda de un viajero.

Fue en nuestra primera visita a Arabia (marzo de 2022), más allá de la falta de experiencia que se notaba enseguida en lo que respecta a la organización turística, si tenemos que decir que lo suplieron con creces con una maravillosa hospitalidad, amabilidad y sonrisas en todas aquellas personas con quien hemos tratado y quienes nos han recibido. Así que, vaya por delante nuestro agradecimiento a Amira, una de nuestras guías árabes, cuyo nombre significa «princesa».

Los 679 kilómetros y cerca de 7 horas y media por carretera que separan Al-Ula de Jeddah, también conocida como Yidda, lo solventamos por otra forma de traslado mucho más cómoda: una hora en un fantástico vuelo de Saudi Arabia (existen al menos 7 rutas diarias). Una vez aterrizados, ya solo faltaba un corto recorrido en bus (unos 35 kilómetros) para llegar a Mada’in Saleh y descubrir, en medio casi del desierto, el gran complejo arqueológico de Hegra, también reseñada como Al Hijr.


** Pulsar sobre ellas para ver las fotografías en formato original y expandido.

Dice una de esas frases hechas que ¨la realidad supera la ficción e incluso las expectativas". Bueno, en algunos casos -pocos- me ha fallado, pero esta vez no ha sido así. Reconozco que iba preparado -suelo hacerlo- en conocer de antemano algo del lugar. Generalmente leyendo. Y esta vez, un excelente reportaje de Rafa Pérez, fotógrafo y periodista de viajes, publicado en la revista Viajes, de National Geographic, casi me situó con nuestros pies (incluyo a mi ciudadana favorita) pisando la arena del lugar. Por cierto, arena que ha invadido muchas de las tumbas y sepultado muchos otros vestigios que aun quedan por descubrir. Otro de esos incentivos lo encontré en mi querido Alberto Campa cuando me envió un maravilloso reportaje para uno de los números de Travelove, una revista digital que inicié.

Visitar este fascinante lugar lo tienes que hacer guiado y con reserva previa obligatoria por medio de su web oficial: Experience AlUla, que te recomiendo visitar pues ahí tienes una completa información. Lamentablemente la web no está en español (si, en otros idiomas como inglés, francés e italiano) pero según tu navegador la puedes traducir al español.


Al-Ula: arena, necrópolis y un oasis de vida.

En la inmensidad de este paraje, donde las paredes y montañas de piedra arenisca le dan un color rojizo, los nabateos crearon una arquitectura con peculiaridades diferentes a las jordanas, y más en concreto a las de Petra. Su estilo no guarda el lujo de Petra pero, sin embargo, mezclan mucho más motivos ornamentales: figuras de leones, de serpientes, águilas, medusas y jarrones.
Me fijé en un detalle ya apuntado en el artículo de Rafa Pérez. Sin ser las tumbas de muy altas dimensiones, de nuevo comparadas con las de Petra, una buena parte de ellas están rematadas en su parte superior con un diseño escalonado. Dos tramos de escaleras que simbolizan el viaje que deben emprender las almas hacia el cielo. Véase el detalle en la siguiente foto.
Tumbas de Jabal Alkhuraymat, con el diseño escalonado en la parte superior.

Hegra ya se encontraba poblada desde antes del año 1000 a.C. Hoy en día, conocida por sus más de 111 tumbas funerarias tan bien conservadas y talladas en la roca del desierto, sabemos que fue allí donde la élite nabatea decidió descansar. Algunas cámaras llevan inscripciones que describen a la persona que se encuentra dentro, tal vez un curandero, una figura militar o un líder local pero también las prohibiciones, como por ejemplo, el como vender la tumba, prometerla o alquilarla a otra persona e incluso quien podía o no podía ser enterrado allí.

Lo curioso, a la vista de lo que nos encontramos, es que esta antigua ciudad nabatea también cuenta con asombrosos ejemplos de ingeniería que perduran hasta hoy, como pozos y canales de agua con piedras. Ejemplo de ello es el extenso y frondoso tapiz verde que conforman las palmeras datileras de Al-Ula.

El valle del oasis de Al-Ula, se encuentra entre las grandes montañas de arenisca del Hiyaz. Es este un refugio exuberante y fresco con famosos palmerales de dátiles, cítricos aromáticos y cosechas de trigo, cebada, aceitunas, higos y avena. La prosperidad del valle de Al-Ula se debe a la cuenca de drenaje y a los manantiales naturales del oasis pues, aunque parezca mentira y al igual que ocurre en Egipto, su subsuelo contiene grandes reservas hidrológicas.
Oasis de Al-Ula. Imagen de VisitSaudi.com

Nosotros, disfrutamos de un merecido descanso y una suculenta comida en uno de sus importantes resort, donde uno no puede ni imaginarse que esto pueda ocurrir allí.
Nuria con nuestra guía en el resort del oasis de Al-Ula

Elephant Rock, el icono de Al-Hula

Elephant Rock o Roca del Elefante, es el monumento natural más reconocible de Al-Ula, y por ende visita obligatoria. Más allá de la visita turística organizada -de corto espacio de tiempo- lo suyo sería ampliarlo para que con el atardecer ir "jugando" con el sol y observar los diferentes cambios del paisaje. Aunque, también es verdad que, a los ojos de nuestras guías locales poco acostumbradas a ello, nos comentaron que esos atardeceres y anocheceres con punto de venta de hamburguesas y todo, se estaban convirtiendo en una pequeña feria. Ni quito ni pongo, pero me lo creo.
Preciosa imagen cedida por Anna Vila (compañera de viaje)

Jabal Al Fil, que en árabe es el nombre de Elephant Rock, es un impresionante fenómeno geomorfológico a tan solo 11 km de Al-Ula. Esta maravilla de la naturaleza se eleva a una altura de 52 metros entre las montañas emergentes de los alrededores y es un ejemplo espectacular del poder erosivo natural del agua y el viento durante millones de años. No podía tener mejor nombre pues realmente es extraordinario como se ha ido modelando, casi de forma perfecta, el cuerpo, la cabeza y la trompa de este bello animal: el elefante.

El casco antiguo de Al-Ula

Cuando lo visitamos (2022) se encontraba en plena restauración. Entrar en este casco antiguo de Al-Ula por cualquiera de sus 14 puertas, y comenzar a caminar por su gran laberinto de callejones históricos pudiera ser estresante. Cientos y cientos de casas construidas con simples ladrillos de barro. Uno se puede sentir transportado a esas películas de Indiana Jones recorriendo este asentamiento histórico que data del siglo XII. Al hilo de esa película, del carácter comerciante de los nabateos, estos estrechos callejones crean una conexión muy particular con el pasado.
Los estrechos callejones albergan pequeñas casas de adobe, hoy totalmente restauradas.
Nuria, con nuestras guías, en la tumba de Qasr al-Farid,

Su formidable fuerte de 45 metros de altura se asemeja a un centinela que vigila la ciudad. Sirve como recordatorio de la importancia estratégica de la zona a lo largo de la historia. La ciudad fue, en su momento, un bullicioso centro en las antiguas rutas comerciales de incienso y un punto crucial en la ruta de peregrinación de Damasco a La Meca.

A partir del año 106, las tropas romanas del emperador Trajano tomaron para sí el reino nabateo creando la provincia de Arabia Pétrea. Años más tarde, el declive del comercio y de la ruta terrestre lo fue en favor de la marítima a través del Mar Rojo, donde los vientos monzónicos ayudaban a la navegación.
Panorámica de la Medina de Al-Ula

Consecuencia de ello, la cultura nabatea desaparece, y nunca mejor dicho, como si se la hubiese tragado la arena del desierto. Por suerte, un ambicioso plan de excavación y restauración sobre esta parte del desierto de Arabia Saudí, está haciendo resurgir tras más de dos mil años a esta ciudad nabatea como interesante destino viajero.

¿QUÉ TE HA PARECIDO ESTE POST?

Compártelo con tus amigos:

DEJAR UN COMENTARIO

Translate »