Texto y fotos por ©JoseM Beltrán
✅ En línea recta, un total de 15.811 kilómetros, es la distancia que separa el Cabo Norte -considerado el lugar más septentrional del territorio europeo- de Usuhaia (Argentina), en el archipiélago de Tierra de Fuego, extremo austral de Sudamérica, y también conocido como «el Fin del Mundo austral». Visitamos Usuhaia allá por el 2020, y cierto es que nos queda artículo que publicar en el blog. Para no dejar mal sabor de boca, si lo hago con otro maravilloso destino: El Parque Nacional del Estrecho de Magallanes y el Fuerte Bulnes, en Punta Arenas (Chile) del que también disfrutamos y que te sugiero leer.
✅ A nosotros, el viaje hasta el Cabo Norte nos costó mucho menos distancia que la antes reseñada. Nos encontrábamos en Honningsvag (escribimos artículo que puedes leer aquí), a tan solo 34 km, de la icónica escultura del Globo terráqueo que simboliza el punto más al norte de Europa. Pero esto -también sabéis y si no os lo recuerdo- no es así. Me refiero a que, realmente, el punto más septentrional del continente europeo se encuentra en la cercana península de Knivskjellodden, a muy poca distancia de Cabo Norte. Tan solo a 1.450 metros más al norte que Nordkapp.
Llegar y detenerse aquí, al límite de este promontorio que se eleva nada menos que 307 metros sobre el Mar de Barents -que a su vez divide el Mar de Noruega al oeste, con el Mar Blanco al este-, en el mismo borde de un continente, con solo el Océano Ártico (y las islas de Svalbard mucho más allá del horizonte) entre tú y el Polo Norte, es realmente mágico. ¡Y qué mas da el viento y el frío, que haberlo, haílo! Hay que disfrutar de esto.

✅ Líneas más abajo te cuento un poco la fascinante historia de este lugar que muy bien se representa en documentales, fotografías, expositores e infografías de su excelente centro de interpretación, el Nordkapphallen, horadado de forma subterránea en la roca. Como curiosidad te dejo la siguiente cita, atribuida a quien consideran el primer turista que visitó Cabo Norte. Eso fue en el invierno de 1.664 (sí, has leído bien: 1.664). Así ha quedado registrado como, el sacerdote italiano, Francesco Negri, emprendió una larga peregrinación a Cabo Norte. Una vez que llegó al acantilado lo describió como «el fin del mundo conocido», con esta cita.
Francesco Negri, 1966
Aquí estoy en el Cabo Norte, en el borde de Finnmark, y también podría decir que el borde mismo del mundo, ya que no hay ningún lugar habitado más al norte. Mi sed de conocimiento ahora está satisfecha, y regresaré a Dinamarca y, si Dios quiere, a mi tierra natal.
✅ Hay que remontarse mucho antes para comenzar a relatar la historia de este lugar. El nombre de «Cabo Norte» fue otorgado en 1553 por el explorador inglés Richard Chancellor, que navegó más allá de esta imponente pared de piedra durante una expedición en busca de un pasaje en dirección noreste a Asia. Desde ese momento comenzó a aparecer en los mapas y en las cartas de navegación.
Ya en el siglo XIX. el Cabo Norte comenzó a convertirse entre la élite europea en un preciado objetivo para los audaces aventureros. En 1873, el rey Oscar II de Suecia-Noruega hizo un viaje para escalar el acantilado, tan publicitado como lo de los «instagramers» de ahora. Conseguida su hazaña, por supuesto con la ayuda de guías locales, brindó como no podía ser de otra forma con champán. Este hecho se ha convertido ya en tradición, y es así que se suele brindar con una bebida todo aquel que alcance Cabo Norte. Anticipo. En nuestro caso fue con un buen chocolate calentito, al abrigo del viento en la cafetería.
✅ Tan solo dos años después, 1.875, el primer crucero organizado ya llevó turistas a Cabo Norte. Eso sí, no con las mismas comodidades de ahora. Ellos, y hay que fijarse bien en los acantilados, tuvieron que remar, desembarcar en barca y subir a pie la empinada ladera de la montaña. Una expedición-aventura cuyo final significaba un verdadero triunfo para los viajeros. Ríete tú ahora de nuestro plácido traslado en bus desde Honningsvag admirando preciosos paisajes y lagos.

✅ Lo exótico lo puso el el rey Chulalongkorn de Siam (Tailandia). En julio de 1907 visitó Cabo Norte pero de una manera muy especial según cuenta la leyenda. Fue ascendido por porteadores sentado en una silla de sedán ya que sus reales pies no estaban acostumbrados a un terreno tan accidentado. Cosas de reyes, vamos. Pero, mira tú que, tanto le debió de gustar pisar «la cima de Europa» que sufragó el actual Museo Tailandés, que conmemora este hecho, y que se encuentra en el Centro de Interpretación.
Concepcion escribió
septiembre 9, 2026
Como siempre tus viajes son fascinantes me ha encantado
Preciosas las fotos y por supuesto los comentarios muy bien redactados
😘😘
José Manuel Beltrán escribió
septiembre 9, 2026
Muchas gracias. Te espero para el próximo.